¿Los soplones de la Segu en la puerta? ¡A Camila Acosta la tienen bajo llave en La Habana!
Camila Acosta, periodista independiente, denuncia que la Seguridad del Estado le impide salir de casa en La Habana, repitiendo un patrón de vigilancia y hostigamiento.
¡Oye esto pa' que veas!
A la periodista independiente Camila Acosta, que le pone el ojo a lo que pasa en Cuba para el diario ABC, la tienen como en un metro cuadrado en La Habana. ¡No la dejan ni para tomar fresco! Resulta que le han montado una vigilancia en la puerta de su casa que ni en película de espías.
Esto no es nuevo, ya es la tercera vez en una semana que le montan el operativo. La última vez, según contó ella misma, hasta patrulla y agente de la Seguridad del Estado se pararon ahí afuera como si fuera a empezar un mondongo.
¿Dónde y cuándo? En La Habana, ¡y varias veces!
Esto ha pasado en La Habana, en el barrio donde vive la compañera. La cosa se pone tensa, porque no es solo un agente, es un despliegue que te hace sentir vigilado hasta por las palomas.
Ya van varias veces que le hacen lo mismo. Una vez fue para que no fuera a una misa importante, y otra, bueno, justo después de que sacara una investigación que no le gustó a nadie sobre el Cementerio de Colón, ¡imagínate! De eso ya tiene tiempo, pero la cosa sigue caliente.
Pero no creas que es solo ahora. Allá por septiembre de 2025, ¡dos días seguidos! Y en mayo de ese mismo año, ¡hasta grupos parapoliciales! Y en julio, ni te cuento, que hasta intentaron pararla para una recepción de la embajada de Estados Unidos.
¿Por qué importa esto? ¡Porque es la libertad!
Lo que le pasa a Camila es un recordatorio de que informar en Cuba no es un paseo por el Malecón. Le quieren tapar la boca, impedir que cuente la verdad, que investigue lo que está mal.
Ella ha contado la crisis, los apagones, la falta de comida... cosas que afectan a todo el mundo. Y parece que eso no gusta a los que mandan.
Organizaciones que miran estas cosas han contado un montón de incidentes contra ella: detenciones, vigilancia, bloqueos. La presión contra los que informan libremente es clara.
¿Qué dicen las partes? Unos callan, otros señalan.
Bueno, la Seguridad del Estado no dice nada directamente, pero con su acción dice mucho, ¿no crees? Camila, por su parte, denuncia todo esto públicamente, para que el mundo sepa.
Las organizaciones de derechos humanos y de libertad de prensa, claro, están al tanto y señalan estos hechos como preocupantes.
¿Y ahora qué? A seguir de cerca
Pues lo que queda es seguir mirando qué pasa. Si a Camila la siguen acosando, si le impiden seguir trabajando.
Esto es un tema que no se puede dejar pasar. Hay que estar pendientes a ver si las cosas cambian o si siguen igual, con la prensa independiente bajo la lupa.