¿Quién manda en la cocina? El privado le da sopa y seco al Estado en Isla de la Juventud

El sector privado en Isla de la Juventud supera a la red estatal en gastronomía, ofreciendo mejor calidad y precios, forzando al Estado a adaptarse.

¿Qué pasó?

Oye esto pa' que veas... En la Isla de la Juventud, parece que el bacán se lo está cogiendo el sector privado en la cosa de la comida. El propio Ministerio de Comercio Interior soltó la sopa diciendo que los negocios de a pie, los privados, le están dando una clase a los restaurantes y cafeterías del Estado.

Y no es que lo digan en la calle, ¡es el gobierno que lo admite! Reconocen que los privados están más vivos, con mejores precios y la comida más rica. Esto tiene a los estatales con el agua al cuello, tratando de no quedarse atrás.

¿Dónde y cuándo?

Esto se está viendo clarito en la Isla de la Juventud, esa tierra pinareña que ahora tiene el ojo puesto en su gastronomía. El asunto viene sonando desde hace rato, pero ahora el Ministerio lo admite en un balance oficial. Los cubanos de la isla están en la cola del pollo, sí, pero cuando salen a comer, la mayoría prefiere el sabor del privado.

Imagínate el bochinche: mientras el Estado se queja de que no hay recursos y la calidad se va al piso, los privados montan su jala-jala con lo que aparece y la gente va pa' allá.

¿Por qué importa?

Pues mira, esto importa porque es la vida misma, mijito. La gente necesita comer bien, rico y a buen precio. Si el Estado no da la talla, ¿qué va a hacer uno? Pues buscarse la vida, y el sector privado se la está buscando a lo grande.

Esto quiere decir que el modelo socialista en la gastronomía está haciendo agua por todos lados. El Estado se da cuenta de que no puede solo y tiene que mirar hacia los que le meten candela, los privados, para no cerrar las puertas del todo.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, el Ministerio de Comercio Interior reconoce la situación y dice que están buscando la forma de mejorar. Usan una resolución vieja, la 99, para comprarle a los privados y así poner más variedad en el menú estatal. Dicen que es para no gastar más presupuesto público.

Pero por otro lado, el informe no deja de decir que hay cosas que no se pueden vender, como ciertas carnes y lácteos, porque son 'estratégicos'. Y aunque mejoran un poco, al final, los privados siguen siendo los duros. El Partido Comunista también anda metido, pidiendo que mejoren la eficiencia y que se alíen más con los privados y los agricultores.

¿Qué viene ahora?

Bueno, parece que el Estado va a tener que seguir bailando con la más fea, o sea, seguir buscando la manera de meterse en la onda de los privados. Van a ampliar las alianzas, a ver si así levantan cabeza. Pero ojo, que todavía hay problemas, como que la gente no usa mucho los pagos digitales, prefieren el efectivo.

Lo que sí está claro es que el sector privado no se va a ir a ningún lado. Si quieren comer bien en la Isla de la Juventud, van a tener que seguir contando con ellos. El Estado, parece, está aprendiendo la lección a la fuerza.

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