¿Qué pasó con el joven médico de Guantánamo que se quitó la vida?

Fallece joven médico en Guantánamo. La noticia se difunde en redes sociales, generando pesar y reavivando el debate sobre los desafíos de los profesionales de la salud en Cuba.

¡Oye esto pa' que veas!

Un suceso que tiene a todos comentando y con el alma en un hilo: se nos fue el doctor Jesús Sánchez Frómeta, un muchacho joven, recién graduado de medicina en Guantánamo allá por 2021. La noticia ha caído como un baldazo de agua fría, y la gente no para de hablar de él, de su dedicación y de lo buena gente que era.

Sus colegas, amigos y hasta los compañeros de la universidad están que no se lo creen. En las redes sociales, todo el mundo compartiendo mensajes, doliéndose por su partida y recordando las buenas cualidades de este profesional que apenas empezaba a comerse el mundo.

¿Dónde y cuándo?

Todo esto pasó en Guantánamo, esa tierra caliente donde el sol aprieta y las noticias corren como pólvora. El doctor Sánchez Frómeta, un recién salido del horno de la Universidad de Ciencias Médicas de Guantánamo en 2021, nos dejó. La noticia corrió como la pólvora por las redes, y aunque no hay un parte oficial que lo confirme todo, el medio NiO Reportando Un Crimen soltó la sopa, diciendo que fue por suicidio.

Imagínate el ambiente, el silencio que debió caer después de semejante noticia. Un profesional de la salud, que se supone que cuida de la vida, y ahora está envuelto en esta tristeza.

¿Y a quién le cae esto arriba?

Pues mira, esta muerte ha puesto a todo el mundo a pensar en los médicos, en lo duro que la pasan en Cuba. Se habla de las guardias eternas, de la falta de recursos que los vuelve locos, y de cómo todo eso te va minando por dentro, la cabeza te da vueltas y el ánimo se va por el suelo.

La gente está diciendo que hay que hablar más de salud mental, de que estos muchachos necesitan a quién contarle sus penas, porque no se puede cargar todo uno solo. La vida de un médico no es fácil, y menos con las presiones que tienen encima.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, los que conocían al doctor Frómeta hablan de su calidad humana, de su entrega a la medicina, de cómo dejaba huella. Son las voces de quienes lo vieron trabajar y lo trataron de cerca, y todos coinciden en que era un gran tipo.

Por otro lado, anda la versión de que fue un suicidio, pero esto, como te digo, no está confirmado por las autoridades. Así que hay un murmullo, una duda en el aire, mientras la comunidad médica lamenta la pérdida.

¿Y ahora qué?

Pues ahora queda seguir de cerca todo esto. Ver si las autoridades dan alguna explicación oficial, y sobre todo, pensar en cómo hacer para que estas cosas no se repitan. Hay que apoyarse más, hablar más, y asegurarse de que los profesionales de la salud tengan el respaldo que necesitan, tanto en lo laboral como en lo personal.

La salud mental es un tema que no se puede dejar para después. Hay que crear espacios donde la gente se sienta cómoda para pedir ayuda, donde no haya miedo a decir que uno no está bien. El camino es largo, pero hay que empezar a andarlo.