¿Y a ti qué te importa el aceite si el barrio está a oscuras? ¡Se roban los transformadores en Santiago!
En Santiago de Cuba, robaron aceite de transformadores, afectando el servicio eléctrico. Un delito que agrava la crisis energética del país.
¡Oye esto pa' que veas lo que se inventan!
Resulta que en Santiago de Cuba, específicamente en Carolina, municipio de San Luis, se pusieron a robar el aceite de los transformadores. Sí, ese aceite especial que hace que las luces prendan y los ventiladores anden.
La Empresa Eléctrica se dio cuenta de esto porque, claro, los transformadores empezaron a fallar. Fue una movida rara, porque se metieron con los equipos para sacarle el aceite dieléctrico, que es como la sangre del transformador. Imagínate el lío.
¿Y eso dónde y cuándo pasó?
Esto pasó hace poco, en la zona de Carolina, San Luis, en Santiago de Cuba. La Empresa Eléctrica y hasta la Guardia Operativa del Ministerio del Interior se dieron cuenta del asunto. Imagina el calor que hacía y la gente sin corriente, mientras unos vivos se llevaban el aceite.
El ambiente era de tensión, porque ya se sabe cómo está el tema de la electricidad por allá. Cualquier apagón te saca de quicio, y si encima te roban la pieza clave, ¡apaga y vámonos!
¿Y por qué esto importa de verdad?
Porque ese aceite es clave para que los transformadores no se dañen y sigan dando luz. Si se roban eso, los transformadores se funden y las comunidades enteras se quedan a oscuras. ¡Y ya sabes cómo está la crisis energética en Cuba!
Esto no es un juguetico, afecta directamente a las casas, a las tiendas, a todo el mundo que depende de que esas máquinas funcionen bien. Al final, nos perjudica a todos los que vivimos aquí y pagamos por el servicio, aunque a veces no llegue.
¿Qué dice el que habla y qué dice el que escucha?
La Empresa Eléctrica está que echa humo, diciendo que eso es un delito, que daña la red y que atenta contra la estabilidad del sistema. ¡Como si no lo supiéramos ya!
Por otro lado, están los que se llevaron el aceite, que seguro piensan que se ganaron unos pesos vendiéndolo por ahí. Y entre medio, la gente del pueblo, que se queda sin luz y con el calor pegajoso, esperando que arreglen algo que alguien rompió a propósito.
Y ahora, ¿qué será lo que viene?
Bueno, lo que viene es más problema. Si siguen robando, los transformadores se van a dañar más, las reparaciones van a costar más y el servicio eléctrico va a estar peor. Hay que ver si las autoridades logran frenar a estos listos.
Lo que está claro es que la infraestructura eléctrica de Cuba es vulnerable. Cualquier cosita que le pasa, se complica todo. Y con la crisis que hay, cualquier daño es un golpe más para el pueblo.