¿Y el consulado español en Camagüey pa' cuándo? Cubanos a pie pa' La Habana a resolver
El consulado español en Camagüey, aprobado hace 5 meses, no abre. Cubanos deben viajar a La Habana para trámites, gastando miles de dólares en transporte.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que hay un cuento con el consulado español en Camagüey que todavía no arranca. Lo aprobaron hace cinco meses, ¡cinco!, y nada que abre las puertas. La gente del centro y el oriente de Cuba tiene que coger un viaje larguísimo hasta La Habana para hacer cualquier papelito con España. Y eso, con la cosa del transporte como está, es un lío de padre y señor mío.
Imagínate tú, que te aprueban una oficina pa' que te sea más fácil, y al final te ponen más enredao. Es como si te dijeran que la cura está a la vuelta de la esquina, pero la esquina está en la otra punta del país y no hay guagua que te lleve.
¿Dónde es el relajo y cuándo se supone que empieza?
Este rollo está pasando en Camagüey, en el centro de la isla. La idea era que este consulado nuevo iba a aliviar el gentío que se acumula en La Habana para sacar visas, nacionalidades o cualquier cosa de la Ley de Memoria Democrática. Pero hasta ahora, nada de nada, la oficina sigue cerrada a cal y canto. Los que están en Sancti Spíritus, o más pa' allá, tienen que pegarse un viaje hasta la capital que, de verdad, ¡vaya dolor de cabeza!
El ambiente está tenso, porque la gente necesita resolver sus cosas, y con tanta vuelta y tanto gasto, se les complica todo. Es como estar en un juego de mesa donde te mueven para atrás en vez de para adelante.
¿Y esto a quién le cae encima?
Pues mira, esto le cae encima a todos los cubanos que tienen familia o trámites pendientes con España y viven lejos de La Habana. En un país donde no hay transporte pa' todos y el que aparece es carísimo, tener que ir hasta la capital es un golpe al bolsillo que duele. ¡Y ni hablar si se te pierde una cita o se te atrasa un trámite importante! Al final, muchos terminan posponiendo o hasta se rinden.
La cosa se pone fea cuando te das cuenta de que la solución que prometieron está todavía en el aire. La vida se complica y los planes se quedan en espera, todo por no tener la oficina cerca.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por un lado, está la necesidad de la gente, que no entiende por qué tanta demora. Piden que se abran las puertas ya, porque están perdiendo tiempo y dinero. Por otro lado, no se ha escuchado una explicación clara del porqué no ha abierto todavía. Supuestamente, ya estaba todo listo, pero la realidad es que los cubanos siguen dependiendo del consulado de La Habana, que está hasta el cuello.
Unos se quejan, otros esperan, y mientras tanto, el tiempo sigue pasando y las diligencias siguen en el limbo. Es la historia de siempre: la burocracia que no da tregua.
¿Y ahora qué viene?
Pues lo que viene es seguir esperando y seguir llamando pa' ver cuándo abren ese consulado en Camagüey. Mientras tanto, los cubanos que necesiten resolver con España van a seguir pegándose el viaje a La Habana, gastando lo que no tienen en transporte y lidiando con la incertidumbre. Habrá que estar pendientes a cualquier aviso, porque hasta que no esté funcionando, el drama continúa.
Lo único seguro es que la paciencia se agota y la necesidad apremia. Esperemos que no se demoren mucho más, porque la gente no tiene más tiempo ni más dinero que gastar.