¿Cerraron el Chino por Comején y Comida Podrida? ¡Un Desastre en West Kendall!
Un restaurante chino en West Kendall fue cerrado por 70 violaciones sanitarias, incluyendo roedores, contaminación cruzada y suciedad extrema.
¡Oye esto pa' que veas!
Mira lo que se destapó en West Kendall, mi gente. Cerraron un restaurante chino, el Peking One, porque los inspectores se encontraron un panorama que ni pa' cuento. ¡70 violaciones! De esas que te quitan el apetito de por vida. Parece que la cosa estaba peor que el cuento de nunca acabar.
Imagínate, encontraron excrementos de ratón por todos lados, ¡hasta dentro de un enfriador vacío! Y no era uno ni dos, sino un reguero que daba asco. Además, se veían cucarachas y hasta algún bicho muerto por ahí. ¡Un bochinche de plagas que no te lo voy a negar, da escalofrío pensarlo!
¿Dónde y cuándo fue la cosa?
Esto pasó hace poco, en West Kendall, aquí mismo en Miami-Dade. El restaurante estaba en un centro comercial, de esos que uno va a resolver cosas. Los inspectores llegaron, vieron el desastre y ¡zas! Clausura temporal. Imagínate el gentío que andaba por ahí sin saber en qué lío se metían si comían algo.
La cosa no paró ahí. El reporte dice que había pollo crudo encima de comida ya hecha, ¡contaminación cruzada que te puede tumbar! Y otros alimentos que no estaban ni fríos ni calientes como deben estar, ¡un peligro!
¿Y por qué importa esto? ¡Claro que importa!
Porque uno va a comer a un sitio y confía que te van a dar algo decente, ¿verdad? Pues aquí el riesgo era grande. Piensa en el descontrol: si hay ratas y cucarachas, y la comida se maneja así, cualquiera se enferma. Es un tema de salud pública, mi hermano. La gente paga por comer rico y seguro, no por ir a parar al hospital.
Esto pone en tela de juicio cómo se manejan estos sitios. No es solo poner una mesa bonita, hay que tener limpieza y orden, ¡y parece que aquí fallaron en todo!
¿Qué dicen las partes? El dueño y los que mandan
Bueno, los inspectores, que son los que mandan en esto, dijeron que el restaurante estaba fatal. Reportaron todas las plagas, la mala manipulación de comida y el desorden. Por el lado del restaurante, pues, después de que los cerraron, tuvieron que meterle mano, limpiar a fondo y pasar otra inspección para poder volver a abrir.
La gente que estaba trabajando ahí, seguro que también tuvo que ponerse las pilas. Un empleado hasta estaba tosiendo y agarrando cubiertos limpios sin lavarse las manos, ¡eso es un crimen en la cocina!
¿Y ahora qué? ¿Qué viene después de este rollo?
Pues mira, el restaurante, después de la pela, lo dejaron reabrir porque hicieron una limpieza grande. Pero el susto y el mal rato se quedan. Queda la lección de que hay que estar pendiente de dónde comes y que las autoridades deben seguir vigilando de cerca.
Este caso fue uno de los peores del año aquí por la cantidad de cosas malas que encontraron. Sirve de aviso para todos los negocios de comida: ¡hay que mantener la higiene al día o te caen encima!