¿Se acabó el bochinche? ¡Cuba registra récord de represión contra la prensa!
Cuba vio un aumento del 54,7% en violaciones a la libertad de expresión en 2025, alcanzando 1.188 casos según el ICLEP.
¡Oye esto pa' que veas!
Se destapó la olla, mi gente. El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa, el ICLEP, soltó un informe que tiene a todos hablando. ¡Y no es pa' menos! Para 2025, se golearon más de mil violaciones contra la libertad de expresarse y de informar en la Mayor de las Antillas. ¡Mil ciento ochenta y ocho, pa' ser exactos! Es la cifra más alta que esta gente ha contado en tres años, y eso ya dice mucho, ¿no?
Dicen los del ICLEP que el número subió como la espuma, un 54,7% más que en 2024. ¡Imagínate! Como si le hubieran echado gasolina a la represión. Esto quiere decir que se pusieron más duros con la gente, con los activistas, con los que no piensan igual y hasta con los presos políticos. ¡Un bochinche de mal gusto!
¿Dónde fue la cosa y cuándo?
Todo esto pasó en Cuba, claro está, durante todo el año 2025. El informe, que le pusieron de nombre "Balance Parcial 2025", no se anda con rodeos. Destaca que la mayoría de las violaciones, un 83,8%, fueron contra la libertad de expresarse, y ojo, que afectaron más a los que no son periodistas de profesión. O sea, al ciudadano común, al activista en su barrio, al que le da por decir lo que piensa.
Imagínate el ambiente: uno no puede ni dar su opinión sin que le caiga arriba. No es casualidad que hablaran de detenciones arbitrarias como el pan de cada día. ¡386 casos! Y eso no es todo: amenazas, golpes bajos psicológicos, ponerte trabas en internet, abusar del poder del Estado y un hostigamiento que te quita las ganas de todo.
¿Y esto a quién le cae encima?
Pues mira, esto no es un juego de niños. Cuando se le pone cerco a la libertad de expresión, al final, el que paga los platos rotos es el pueblo. La gente no puede hablar, no puede informar con independencia, no puede criticar lo que ve mal sin miedo a represalias. Esto crea un clima de temor, un silencio forzado que no le hace bien a nadie.
Los que quieren irse, pues se van. Los periodistas que se atreven a ser independientes desde la Isla, cada vez son menos. Muchos tienen que hacer su trabajo desde afuera, y los que quedan aquí, viven bajo la lupa. Es un problema gordo que afecta la vida de todos, porque al final, la información es poder y si te la cortan, te cortan las alas.
¿Qué dicen las partes?
Por un lado, el ICLEP, que es la que levanta la voz, denuncia y pone las cifras sobre la mesa. Dicen que las cifras reales pueden ser peores porque muchos tienen miedo de hablar por las represalias. Por el otro lado, el gobierno, que supuestamente se defiende de estas acusaciones, aunque en el informe se habla de políticas sistemáticas de control y de una tendencia que sigue creciendo.
Y la gente, la gente está en el medio. Unos sufren la represión calladitos, otros se arman de valor para denunciar, y muchos, pues, como que están esperando a ver qué pasa. La situación es tensa, y lo que se oye en la calle es que esto no va a parar pronto.
¿Y ahora qué se espera?
Pues mira, el panorama no se ve color de rosa, para nada. Si en 2025 se registraron tantas violaciones, y los primeros datos de 2026 apuntan a que la cosa sigue igual o peor, pues hay que estar preparados. El ICLEP advierte que es una política de Estado, una manera de controlar la información y el espacio público.
Lo que hay que seguir de cerca es si esta tendencia va a cambiar o si va a seguir apretando la tuerca. Los caminos que se ven no son muchos: o la gente se cansa y busca nuevas formas de hacerse oír, o la represión sigue su curso. El tiempo dirá, pero por ahora, el bochinche contra la libertad de expresión en Cuba sigue fuerte.