¿Qué pasó con los frijoles en Cuba? El gobierno pone orden (a medias)

Cuba implementa venta regulada de frijoles en Isla de la Juventud a 280 CUP la libra, buscando eliminar intermediarios y reducir costos para el consumidor.

¡Oye esto pa’ que veas!

Parece que en la Isla de la Juventud al fin van a comer frijoles sin tanto lío. El gobierno, ¡qué cosa!, decidió empezar a vender una libra de frijoles por cabeza a 280 pesos cubanos. La idea es que el campesino coseche, el ACOPIO recoja y de ahí directo pa’ la bodega, ¡zas! Se acabaron los intermediarios que se lo llevaban todo.

Un campesino de esos, con el pecho inflao, dijo que estaba contento porque el pueblo podía comer de lo que él sembró. Y una abuelita, con la voz temblorosa de la emoción, hasta le dio gracias a Dios y a las autoridades por poder comprar el alimento sin tener que andar detrás de nadie ni esperar que trajeran algo de otra provincia.

¿Dónde fue la cosa y cuándo?

Esto está pasando ahora mismo, a finales de febrero de 2026, en la Isla de la Juventud. Dicen que los frijoles salieron de las fincas de los mismos agricultores de la Isla, y que la empresa estatal ACOPIO se encargó de recoger la cosecha. El ambiente, por lo que se oye, es de alivio, aunque la cantidad es lo que es, una libra por persona.

¿Y esto por qué importa?

Bueno, esto va pa’ la cuenta de eso que llaman el autoabastecimiento municipal. Quieren que cada lugar se las arregle solito con lo que produce. La cosa es que una libra de frijoles, seamos sinceros, eso no da ni pa’ dos almuerzos. Y aunque el precio de 280 pesos no es el del mercado negro, para muchos sigue siendo un golpe al bolsillo. El sueldo promedio apenas da pa’ comprar unas cuantas libras, y con eso no se llena la mesa.

¿Qué dicen los que saben y los que no?

Por un lado, el gobierno presume de que es un logro organizar la venta directa y controlar los precios. Los campesinos están contentos de que su trabajo llegue a la gente. Y la gente, pues agradecida por tener acceso a un producto básico, aunque sea poquito y caro. Pero por otro lado, se nota que la producción nacional todavía no da abasto y el acceso a la comida sigue siendo un rompecabezas complicado.

¿Y ahora qué?

Pues lo que se ve es que el gobierno está intentando poner orden en la distribución de alimentos, pero la realidad es que la gente sigue peleando por conseguir lo básico. Esta venta de frijoles es un respiro, sí, pero demuestra que todavía falta un trecho largo para que en Cuba se coma con la barriga llena y sin preocupaciones. Habrá que seguir de cerca cómo evoluciona esto y si logran que alcance para todos y a un precio que la gente pueda pagar.

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