¿Yummy para el Estado? Regulan a machetazo asociaciones entre empresas en Cuba

Cuba oficializa nuevas reglas para asociaciones entre empresas estatales y privadas bajo Decreto-Ley 114/2025. El Estado mantiene control, generando inquietud en emprendedores.

¡Oye esto pa' que veas!

El gobierno cubano se sacó de la manga una nueva ley, el Decreto-Ley 114/2025, para poner orden (o lo que ellos llaman orden) en cómo las empresas del Estado y las privadas pueden juntarse.

Esto salió publicado en la Gaceta Oficial, y dicen que es para que la economía se mueva mejor, que se aprovechen las capacidades y se hagan más negocios entre todos.

Pero vamos, que esto no es gratis. Hay que pedir permiso y seguir las reglas del juego que ellos ponen, que ya sabemos cómo es la cosa.

¿Dónde y cuándo pasó este enredo?

Todo esto se puso en blanco y negro, con firma y fecha, en La Habana a finales de 2025, y se hizo oficial el 4 de marzo de 2026 cuando salió en la Gaceta Oficial.

La cosa entra en vigor un mes después de eso, así que ya mismo estarán todos los trámites y los ojos puestos en cómo se van a hacer esas uniones.

El Ministerio de Economía y Planificación (MEP) también sacó una resolución, la 8/2026, para explicar el paso a paso de cómo aprueban cada negocio. O sea, que no es llegar y besar el santo.

¿Y a quién le cae arriba esto?

Bueno, la cosa es que el Estado se asegura de seguir mandando. Dicen que es para "dinamizar encadenamientos productivos", pero en el fondo, el Estado se está apuntando a controlar más de cerca lo que hacen los negocios privados.

Esto importa porque las mipymes, que son las empresas chiquitas y medianas privadas, y las cooperativas, ahora tienen que bailar al son que les toque el Estado si quieren crecer o aliarse.

Los emprendedores están un poco nerviosos, porque temen que les chupen la autonomía o los manden a hacer cosas que no quieren, quedando a la sombra de los jefes estatales.

¿Qué dicen unos y otros?

El gobierno sale hablando de "actualización" y "complementariedad" entre los sectores. Dicen que es una forma de que todos se beneficien y la economía avance.

Por el otro lado, los analistas y muchos emprendedores ven que el Estado se reserva el derecho de veto y control. Cada asociación tiene que pasar por una aprobación centralizada, donde el criterio político puede pesar más que el negocio.

Unos dicen que es para darle aire a las empresas estatales que andan mal, y otros ven la posibilidad de que les absorban sus negocios privados sin que ellos puedan decir mucho.

¿Y ahora qué?

Pues ahora a esperar. El decreto abre cuatro caminos para estas asociaciones: crear sociedades mixtas, que el Estado compre pedazos de empresas privadas, que el Estado se trague a una empresa privada, o hacer contratos de asociación sin crear empresa nueva.

Lo que está claro es que el Estado cubano no suelta el timón. Aunque haya más espacio para la iniciativa privada, las decisiones finales, las reglas del juego y la última palabra seguirán siendo suyas.

Habrá que ver si esta "modernización" realmente impulsa la economía o solo sirve para mantener el control bajo un nuevo disfraz.

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