¿Y la gasolina pa' cuándo? ¡Embajada de EEUU se queda a oscuras por culpa del 'bloqueo' cubano!

Cuba rechaza combustible para la embajada de EEUU, citando sanciones y escasez. La misión diplomática enfrenta apagones críticos.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en La Habana se pusieron las pilas, pero al revés. La embajada de Estados Unidos pidió su agüita de diesel pa' prender los aires y los focos, porque aquí en Cuba, ¡hasta el sol se va a dormir temprano con los apagones!

Pues mira tú, el gobierno cubano dijo que nanay, que esa gasolina no llega ni por casualidad. Y pa' rematar, la llamaron hasta "desvergonzada". ¡Imagínate el bochinche!

¿Dónde fue el drama y cuándo?

Esto se puso caliente hace unos días, cuando los contenedores de diesel llegaron al puerto de Mariel. La cosa es que la Embajada quería poner a funcionar sus generadores, que son como el corazón de esa casa en el Malecón, porque aquí los apagones te duran más que un gobierno bueno.

Pero La Habana, con el papelito en la mano, dijo que nanay. Que ellos mismos están sufriendo por culpa de las sanciones de allá, y que cómo era posible que pidieran algo que ni para el pueblo alcanzan.

¿Y a quién le cae esto arriba?

Bueno, al que le cae de lleno es a la gente de la embajada, claro. Sin diesel, los aires no enfrían, las luces no prenden y hasta puede que tengan que achicar el personal. ¡Un lío de padre y señor mío!

Esto pone en evidencia lo mal que anda la cosa con la electricidad en Cuba. Los apagones no son un cuento, paralizan todo: el agua no llega, la basura se acumula y hasta en los hospitales se la ven negras.

¿Qué dicen unos y otros?

Por un lado, la cancillería cubana dice que es un abuso pedir combustible cuando ellos mismos no tienen por culpa de las sanciones gringas. Que es una falta de respeto, vamos.

Por el otro, la embajada se queda sin el jugo para sus máquinas. Imagino que por allá en Washington, a Donald Trump y a su gente no les debe hacer mucha gracia esta negativa, y seguro le echan más leña al fuego de las tensiones.

¿Y ahora qué?

Pues ahora la embajada tendrá que inventar cómo resolver. A lo mejor apagan todo menos lo indispensable, o mandan a la gente pa' casa más temprano. Y Cuba sigue con su crisis eléctrica, esperando a ver si alguna vez se arregla el cuento.

Lo cierto es que esta novela de apagones y combustible va pa' largo, y no parece que tenga un final feliz pronto para nadie.

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