¿Y ahora qué? El régimen cubano se inventa otra excusa para posponer las elecciones y la gente se pregunta si ya perdieron el rumbo.

Cuba postpones municipal elections again, citing economic crisis. Critics see fear of dissent and lack of legitimacy, with protests rising.

¡Oye esto pa’ que veas!

El cuento ahora es que en Cuba volvieron a posponer las elecciones municipales. Sí, otra vez. La Asamblea Nacional, que es como el parlamento de ellos, derogó una ley que habían aprobado hace apenas siete meses. ¿Y para qué? Para decir que ahora las elecciones serán hasta 2027. Dicen que es por la dichosa crisis económica y social, que hay que concentrar los recursos en otras cosas.

Pero la gente de afuera, la que analiza y comenta la bola, dice que esto lo que demuestra es que el gobierno le tiene miedo a que la gente se desahogue en las asambleas. Con los apagones, la falta de comida, el transporte vuelto un desastre y los servicios por el suelo, ¿quién va a querer ir a votar o a reunirse si lo que hay es candela?

¿Dónde y Cuándo se Jodió el Asunto?

Esto pasó en La Habana, Cuba, el 30 de julio de 2026. La ley esa, la 183, que supuestamente acortaba el mandato de los delegados a cuatro años, duró menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Ahora, el mandato de los que están, que se suponía que iba a ser más corto, vuelve a ser de cinco años.

La cosa se pone tensa porque es la cuarta vez que cambian el calendario electoral en menos de diez años. Antes le echaron la culpa al huracán Irma, a la COVID-19 y a la crisis energética. Ahora, la excusa es la economía. Se siente el calor de la gente en las calles, el ruido de las protestas por los apagones, la falta de agua y lo que no aparece.

¿Y a Quién le Cae Arriba Esto?

Pues a todo el mundo, mi socio. A la gente que quiere que las cosas cambien, que anhela que su voz se escuche de verdad. El sistema político cubano, desde la reforma esa de 2019, donde el presidente lo elige la Asamblea y no el pueblo directo, tiene más dudas que certezas sobre quién manda y si esto es realmente representativo.

Las elecciones municipales son, o deberían ser, el momento en que el barrio elige a su gente, a sus delegados. Pero si cada vez que se acercan las fechas hay un aplazamiento, y además las protestas en la calle son tantas – más de mil acciones en mayo y más de cien manifestaciones en junio según los observadores –, pues la gente se pregunta si de verdad hay voluntad de abrirle paso a la participación real o si lo que hay es miedo a que se desborde el río.

¿Qué Dicen Unos y Otros?

El gobierno, a través del secretario de la ANPP, José Luis Toledo Santander, da la explicación oficial: la economía está difícil y hay que priorizar. Es la versión que dan. Pero los medios independientes y los cubanos en el exilio, como Alexander Otaola, Mario J. Pentón o Juan Juan Almeida, lo ven distinto. Dicen que es miedo, puro miedo a que la gente use esas elecciones para mostrar su descontento.

Los observadores y las organizaciones de derechos humanos también critican que este modelo no tiene competencia política real y que faltan garantías para que las elecciones sean plurales. Es un ciclo que se repite, donde las promesas de participación chocan con la realidad de un sistema que parece aferrarse al control.

¿Y Ahora Qué Viene?

Pues lo que viene es seguir de cerca. Las elecciones generales siguen previstas para 2027, y la esperanza es que se mantengan, aunque con este historial, quién sabe. Lo que sí está claro es que la situación económica y social sigue cuesta abajo, y las preguntas sobre la legitimidad del sistema político cubano están más vivas que nunca.

Mientras tanto, el mandato de los delegados actuales se extiende, y el país sigue lidiando con apagones que superan los 2.000 megavatios en horas pico, termoeléctricas rotas y escasez de combustible. La bola sigue rodando, y habrá que ver si en 2027 la gente tiene la oportunidad de tener la última palabra, o si habrá otra excusa para posponer la decisión.