¿El Castrismo se pone blando con la plata? ¡Abren un chin el chanchito, pero ojo con la cultura!

Cuba flexibiliza la economía con nuevas reglas para el sector privado, permitiendo más comercio pero manteniendo el control estatal sobre sectores clave como educación y medios.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que el gobierno de Cuba se está poniendo un chin más flexible con el tema del billete. Acaban de sacar un decreto nuevo, el 160 del 2026, que entra en juego pronto. La idea es que el sector privado, las Mipymes y cooperativas tengan más chance de hacer cosas. ¡Le quitaron un montón de actividades que antes estaban prohibidas! Pero ojo, que no se me confundan: las cosas serias, las que controlan la cabeza y el alma, esas se las quedan bien guardaditas. Es como si te dejaran vender helado, pero no te dejan abrir una escuela ni un periódico.

Antes había como 125 cosas que ni pensar podías hacer si eras privado. Ahora quitaron 46 de esas y aflojaron otras 35. Siguen siendo un montón las que no se pueden tocar, eso sí. Lo nuevo es que las Mipymes y cooperativas ahora sí pueden meterse en el negocio mayorista, ¡a vender al por mayor! Los cuentapropistas siguen con lo de detallista. En el comercio minorista, pues, si consigues los permisos, puedes entrar. Hasta para importar carros eléctricos ahora hay chance, eso sí, para ensamblarlos y venderlos. Hasta en la farmacia, si te dan la licencia, puedes hacer algunas cosas.

¿Dónde fue la vaina y cuándo?

La noticia es de La Habana, la publicaron el 28 de julio en la Gaceta Oficial, y la cosa empieza a correr el 4 de agosto. Imagínate la escena: en pleno calor de verano, mientras la gente hace cola para lo que sea, sacan este decreto que cambia un chin el panorama. El ambiente es de crisis, de buscar cómo resolver, y el gobierno sale con esto. Se oye el murmullo por las calles, en las guaguas, cada cual comentando a su manera qué significa esto en realidad.

¿Y esto a quién le cae encima?

Bueno, a primera vista, parece que le cae bien a los que quieren emprender y a los que andan buscando cómo mejorar su bolsillo. Abre puertas para que haya más movimiento en el comercio y la producción. La idea es atraer billete, inversión, y mover la economía que está en el suelo. Pero por otro lado, le cae encima a cualquiera que piense que esto significa más libertad. Porque el control se mantiene en lo que ellos llaman estratégico: la información, la cultura, la educación. Si tú pensabas que podías abrir una radio, un canal de televisión o una editorial, sigue soñando, mi hermano.

¿Qué dicen las partes?

El gobierno dice, claro está, que esto es un avance, que están modernizando la economía, que es para bien de todos. Que se flexibiliza para crecer. Los que se benefician directamente, los Mipymes y cooperativas, pues seguramente están contentos con poder hacer más cosas, con tener más opciones de negocio. Pero si le preguntas a la gente de la calle que no tiene una Mipyme, la cosa se ve con más cuidado. Unos dicen que es un maquillaje, otros que es un paso chiquito pero algo es algo. Y los que no están de acuerdo con el sistema, pues dirán que esto es para que el régimen aguante, pero que la democracia sigue lejos, muy lejos.

¿Y ahora qué?

Lo que viene ahora es ver cómo se aplica todo esto en la práctica. Si de verdad van a dejar hacer o si van a poner mil trabas. Hay que seguir de cerca si la apertura va a ser real o solo de nombre. Lo seguro es que el Partido Comunista no suelta el poder, eso está claro. Van a permitir que la gente haga negocios para que la economía no reviente del todo, pero sin tocar lo que para ellos es sagrado: el control total del país. Veremos si esta “apertura económica sin apertura política” trae algo bueno de verdad o es solo para tapar el sol con un dedo.