¡Imagínate tú! Ingeniero de patio convierte plástico en 'gasolina' en plena crisis cubana

Un cubano crea una refinería casera para transformar plástico en combustible líquido, demostrando ingenio ante la escasez y generando debate sobre seguridad y creatividad.

¡Oye esto pa' que veas!

En plena bulla por la falta de combustible en Cuba, se ha virao' un video que tiene a todo el mundo comentando. Un man, que parece que tiene más inventiva que paciencia, se armó una refinería ahí mismo en su casa. ¿Y qué hace? Pues agarra plásticos de esos que uno bota y los convierte en un líquido amarillento que él mismo llama 'gasolina'. ¡Imagínate tú! Todo esto montado con tubos, cacharros, fuego y un sistema de enfriamiento que parece sacado de una película de ciencia ficción casera.

El tipo, que se ve que le pone gracia al asunto, explica cómo calienta el plástico sin que le entre aire, después los vapores suben por unas tuberías largas que están metidas en agua fría para que se pongan líquidos de nuevo, y al final, los recoge en botellitas. Eso sí, se guarda algunos secreticos, pero el principio es ese: pirólisis, que le dicen los que saben. Los especialistas, por su parte, andan diciendo que eso tiene su peligro, que una explosión o un candelazo son posibles, y que el líquido que sale de ahí no es precisamente el que le ponen a los carros de lujos.

¿Dónde fue esta película?

El video se ha regao' como pólvora por las redes sociales, y aunque no se dice exactamente dónde, el acento y la situación gritan 'Cuba'. El momento es ahora mismo, en medio de esta crisis que tiene a todos buscando soluciones hasta debajo de las piedras. El escenario es un patio o un garaje, lleno de cachivaches, con el humito subiendo y el hombre echándole mente a su invento. Se siente el calor del fuego y la urgencia de la necesidad.

¿Y a quién le cae este coco?

Pues mira, esto cae arriba a todos los cubanos que están pasando trabajo para conseguir gasolina. La cosa está tan mal que tres litros en la calle se venden a casi 20,000 pesos, ¡y el sueldo mínimo ni llega a 2,100! Por eso es que uno ve cada cosa: carros eléctricos hechos con lo que sea, motores que andan a carbón, y ahora, esta idea del plástico. Es el ingenio cubano puesto a prueba, como siempre, cuando más aprieta la soga. La gente habla de esto porque es un reflejo de la inventiva que sale a flote ante la falta de recursos, esa chispa que caracteriza a la gente de la isla.

¿Qué dice la gente?

Las opiniones están divididas, como en todo buen bochinche. Por un lado, la gente admira la creatividad del hombre, su maña para resolver. Lo comparan con proyectos más serios, como uno en Holguín que con plástico hace aceite, y que saca buena cantidad. Dicen que es el talento local. Por otro lado, están los preocupados, los que ven los riesgos por encima. Saben que jugar con fuego y químicos caseros puede terminar mal. El gobierno, hasta ahora, no ha dado parte oficial, pero seguro que desde arriba miran esto con lupa, entre la admiración por el ingenio y la preocupación por la seguridad.

¿Y ahora qué?

Pues lo que viene ahora es seguir de cerca este asunto. Habrá que ver si el inventor se anima a mostrar más detalles, si los especialistas logran darle una mano para hacerlo más seguro, o si simplemente se queda como una anécdota curiosa de la crisis. Lo seguro es que esta situación pone en evidencia la capacidad de los cubanos para reinventarse, para buscarle la vuelta a las cosas cuando no hay de otra. Es una muestra más de que la necesidad agudiza el ingenio, y que en Cuba, ese ingenio a veces sale hasta del plástico que botamos.

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