¿Volvió Coppelia a Sancti Spíritus o se fue el helado pa' Ciego de Ávila?
La heladería Coppelia de Sancti Spíritus reabrió con gestión privada, pero los clientes se quejan de precios altos, porciones pequeñas y baja calidad del helado.
¡Oye esto pa’ que veas! La heladería Coppelia de Sancti Spíritus, esa que estaba cerrada hace mil años, ¡volvió! Pero espérate, que esto no es como antes. Ahora anda con un cuento nuevo, gestionada por una gente privada en “coordinación” con el Estado. La fiesta la vendieron como un avance, pero la gente lo que está es con la lengua afuera por los precios y la calidad que no aparece.
La vuelta de Coppelia en Sancti Spíritus, un lugar que inauguraron allá por 1986 y que llevaba años cerrado, se dio el 3 de junio. El lío es que ahora lo maneja una mipyme privada junto con la UEB Mar y Cielo, que le responde a la gastronomía de la provincia. Los medios oficiales lo pintaron como el bombazo, un “nuevo ciclo” para los servicios allá. Pero los que fueron a darse el gusto dicen otra cosa, que la cosa no cuadra ni de cerca.
¿Dónde y cuándo fue este bochinche?
El cuento se desarrolla en Sancti Spíritus, reabierto el 3 de junio de 2026. La heladería, que se supone era un símbolo de la recreación familiar, ahora tiene un aire distinto. El ambiente, según comentan, no es el de antes. La calidad del helado, con esa textura de cristales de hielo que espanta, y las porciones que parecen sacadas de un dedal, hacen que la gente se pregunte si realmente vale la pena el gasto.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Pues a todos los que querían un gustazo de helado sin tener que vender un riñón. El precio por bola está por las nubes: 125 pesos. Si te echas dos, ¡ya son 250 botados! Y eso sin contar que la calidad deja mucho que desear. El nuevo modelo, donde el helado viene de una empresa privada en Ciego de Ávila, lo que hace es encarecer más las cosas. Parece que la crisis y las limitaciones lograron meterse hasta en las tinitas de helado.
¿Qué dicen unos y otros?
La gente, la que va y gasta, dice que el helado es caro, malo y con porciones chiquitas. Se quejan de la textura, del sabor inconsistente y de que a veces ni los sabores que anuncian los tienen. Por otro lado, la versión oficial habla de “nueva etapa” y coordinación, aunque los detalles de los contratos privados no se han ventilado mucho. Es el mismo cuento de siempre: uno dice blanco y otro dice negro, y al final, el que paga es el pueblo.
¿Y ahora qué?
Pues parece que Coppelia se convirtió en un negocio más de los que abundan, donde lo que importa es sacar el peso, aunque la calidad se quede en el camino. Habrá que seguir de cerca si esta “nueva etapa” trae mejoras o si solo es otro intento fallido de resolver las cosas en medio de apagones, escasez y precios que nadie entiende. Lo cierto es que el helado de antes, ese que uno disfrutaba sin remordimientos, parece que se quedó en el recuerdo.