¿Apagón y con apendicitis? ¡Radioaficionados de Cuba al rescate!
Radioaficionados en Cuba usaron batería de moto para contactar ayuda y salvar a niña con apendicitis durante apagón, evidenciando solidaridad y fallos del sistema.
¡Oye esto pa' que veas!
En Río Cauto, Cuba, un apagón total dejó a todos a oscuras y sin poder comunicarse. Pero en medio de esa candela, ¡zas! Dos radioaficionados se botaron. Se trata de Luis Manuel Bonilla Jorge y su hijo Edgar. Resulta que una niña de seis años, Daliannis Zamora Ramos, estaba sufriendo un dolor de barriga bravo, ¡y con fiebre! El médico del barrio sospechaba apendicitis y no podía ni llamar por teléfono para pedir ayuda.
Imagínate el cuadro: la niña empeorando, el médico desesperado, y ni luz ni señal pa' mandar un mensaje. La cosa se ponía fea, porque la nena llevaba más de 12 horas así.
¿Dónde y cuándo pasó esta película?
Todo este drama ocurrió el pasado 18 de febrero en el Consejo Popular Grito de Yara, en Río Cauto. El doctor Alexeis, del policlínico de la zona, se dio cuenta de que no podía usar ni los equipos de radio del hospital ni los teléfonos. El apagón había acabado con todo.
El sol ya estaba cayendo y la situación era de emergencia. La desesperación del médico lo llevó a buscar a los únicos que podían echar una mano: los radioaficionados del barrio.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Mira, este cuento no es solo pa' contar y reírnos. Es pa' que veamos dos cosas. Primero, la gente buena que hay, dispuesta a meterse en un lío por otro. ¡Eso vale oro! Segundo, nos deja viendo que el sistema a veces falla. Cuando se va la luz, parece que se va la vida en muchos sitios.
La familia de la niña seguro que no olvida nunca a estos héroes improvisados. Pero también queda la espinita de por qué hay que depender de baterías de motor pa' salvar una vida en una emergencia.
¿Qué dicen los implicados?
Bueno, el que contó el cuento fue José Manuel Rodríguez Valdivia, que trabaja para el gobierno y vio todo el tinglado. Él compartió la historia en Facebook pa' que todo el mundo se enterara de la proeza.
Los radioaficionados, Luis Manuel y Edgar, seguro que dijeron: 'Aquí estamos pa' lo que sea'. El médico Alexeis, aguantando la presión, hizo lo que pudo. Y la familia de la niña, Daliannis, pues rezando y esperando lo mejor.
¿Y ahora qué? ¿Qué viene?
Gracias a Dios y a la inventiva de estos cubanos, la niña Daliannis fue trasladada al Hospital Carlos Manuel de Céspedes. ¡Y la operaron! Salió bien, gracias a que consiguieron hacer el llamado. El padre y el hijo radioaficionados demostraron que la radioafición puede ser vital cuando todo lo demás falla.
Pero el hecho de que tuvieran que usar la batería de una moto pa' prender los equipos deja claro que las comunicaciones y el sistema de salud en Cuba todavía tienen mucho que mejorar, sobre todo cuando los apagones se hacen eternos.