¡Cuidado, Manín! Denuncian que en Kilo 8 de Camagüey se comen la comida y se roban la salud

Preso político denuncia maltrato, desnutrición y falta de atención médica en la prisión Kilo 8 de Camagüey, Cuba.

¡Qué Bochinche en Kilo 8!

Oye esto pa’ que veas, que un preso político cubano, Carlos Alain Abrahantes Valdés, se echó el valor al hombro y cantó, ¡así mismo, cantó!, las penurias que se están pasando en la cárcel Kilo 8 de Camagüey. Y no es cualquier cárcel, no, es la de máximo rigor, la del destacamento uno, donde según él, los derechos humanos se los pasa el viento.

Dice el hombre que hasta para recibir una visita de la familia la cosa está difícil, y no es culpa de los presos, sino de la ubicación de la cárcel y de que los parientes tampoco andan con un fajo de billetes. Pero lo que de verdad suena a cosa seria es la comida, o lo que ellos llaman comida.

¿Comida o Castigo? ¿Dónde y Cuándo Pasó Todo Esto?

Según cuenta Abrahantes Valdés, en ese penal de Camagüey, la cosa es de no creer. La comida que les dan no llega ni al 30% de las calorías que uno necesita pa’ echar pa’lante, y de proteínas, minerales y vitaminas, ¡ay, Dios mío!, ni el 10%. ¡Esto es vivir o morir a punta de susto!

Y la salud, ni hablar. Faltan medicinas, faltan cosas pa’ curar, y pa’ rematar, algunos médicos tratan a los presos como si fueran basura. El frío de la atención médica se siente más que el calor de este sol caribeño.

¿Y a Quién le Cae Esto Encima? ¡Por Qué Importa!

El asunto es que esto no es solo un cuento de camino. Abrahantes Valdés dice que los presos políticos los meten a la fuerza con los presos comunes, y ahí uno nunca sabe cuándo le cae un golpe o le siembran un problema de esos que te meten en más líos. Es como estar en la cuerda floja todo el tiempo.

Además, el hombre denuncia que les dan tortura psicológica y verbal, que no los dejan tener sus cositas, y que hasta hay gente que parece paramilitar dando vueltas, armando conflictos que después las autoridades se hacen de la vista gorda o hasta los echan pa’trás.

¿Qué Dicen Unos y Otros? Las Voces del Asunto

El preso político está convencido de que los jefes de la cárcel, los del ministerio de salud, y hasta los gobiernos de afuera que se hacen los locos, tienen que ver en todo esto. Él lo ve claro: desnutrir y no atender a la gente así es hacerles daño a propósito. Y eso, señores, es un peligro constante pa’ la vida de cualquiera que esté ahí metido.

¿Y Ahora Qué? ¿Qué Viene Pa’lante?

Lo que sí está claro es que la vida y la integridad de los presos políticos en Kilo 8 están en juego. Este tipo de denuncias, si son ciertas, nos ponen a pensar en cómo se manejan las cosas en esos lugares, y si de verdad hay alguien que se preocupe por lo que les pasa a estos hombres.

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