¡Oye, que la farmacia está en blanco y la calle vende la cura!

Prensa cubana admite mercado negro de medicamentos ante escasez en farmacias estatales. Ciudadanos recurren a redes sociales y vendedores informales por necesidad, con riesgos.

¡Qué vaina, mi gente! La noticia que no se ve en la vitrina

Oye esto pa' que veas, que la cosa está color de hormiga con los medicamentos aquí en Cuba. Las farmacias del Estado, esas que uno va esperando encontrar algo pa' la gripita o la tensión, siguen más vacías que un banco después de quincena. ¡Pero ojo! La gente no se queda de brazos cruzados. Se ha formado un bochinche tremendo en el mercado informal, vendiendo medicinas por las redes, por Telegram, hasta en las esquinas. Esto es lo que se está cocinando, ¡y te lo cuento como si estuvieras aquí conmigo!

¿Dónde y cuándo se jodió la cosa? El mapa del desabastecimiento

Esto no es de ahora mismo, la cosa viene de atrás, pero se ha puesto peor. Los estantes de las farmacias estatales, desde La Habana hasta Guantánamo, están pelados. Y mientras tanto, por internet y en los corrillos se consigue de todo. Gente como Susana Iraola, de 71 años en Camagüey, cuenta que ha tenido que comprar antibióticos en la calle porque en la farmacia no hay ni aspirina. ¡Imagínate el panorama! Lázaro Marín, estudiante de medicina, también cuenta que a veces tiene que resolver fuera del sistema para su madre. La calle se ha vuelto la única salvación, aunque uno no sepa ni qué se está comprando.

¿Y esto a quién le importa? La vida que se complica sin medicinas

Mira, esto importa porque la salud no es un juego. Cuando no consigues el medicamento pa' la tensión, pa' la diabetes, pa' una infección, la cosa se pone fea. La gente mayor sufre más, los enfermos crónicos no tienen su tratamiento al día, y hasta un resfriado te puede dar un dolor de cabeza del tamaño de un aguacate si no encuentras algo. El sistema no da abasto, las importaciones fallan, y la producción nacional se tranca. Así que, ¿a quién le cae esto? A todos los cubanos que de verdad necesitan medicinas y no las encuentran donde deben.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros? Las voces del desespero y la admisión

Por un lado, el periódico oficial 'Trabajadores' soltó la sopa y admitió que el mercado negro de medicinas está creciendo y que es una alternativa para la gente. ¡Qué raro! Los ciudadanos, como Susana e Lázaro, dicen que no les queda otra que arriesgarse en la calle. Por otro lado, las autoridades del Ministerio de Salud Pública, con Cristina Lara Bastanzuri a la cabeza, dicen que el 62% de los medicamentos básicos deben salir de aquí y el resto de afuera. Y Santiago Dueñas Carrera, de BioCubaFarma, se lamenta de que si falta un solo componente, se para toda la producción. Así que, todos reconocen el problema, unos más a lo callao que otros.

¿Y ahora qué? El futuro incierto de las pastillas

Bueno, ¿qué te puedo decir? La cosa no pinta color de rosa para el futuro inmediato. Mientras siga la escasez en las farmacias y las trabas en la producción, el mercado informal va a seguir ahí, dando soluciones a medias y con sus riesgos. Habrá que ver si el Estado puede levantar la producción, si mejoran las importaciones, o si la gente seguirá arriesgándose en la calle a ver qué se consigue. Lo que sí está claro es que la búsqueda de medicamentos, para muchos, es una batalla diaria.

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