¿Y ahora cómo llego yo a La Habana? El dilema del pasaje que te roba el sudor.

Cubanos organizan viajes compartidos a La Habana para trámites migratorios ante altos precios del transporte privado por escasez de combustible.

¿Qué pasó?

La crisis de combustible en Cuba ha disparado los precios del transporte, obligando a los cubanos a buscar soluciones colectivas para viajar a La Habana. Necesitan llegar para citas en consulados y embajadas, y los viajes privados se han vuelto inasumibles individualmente.

La gente está organizándose en grupos de Facebook y plataformas de compraventa para compartir gastos de carros. Anuncian desde varias provincias buscando compañeros para no perder citas migratorias importantes.

¿Dónde y cuándo?

La noticia se centra en la necesidad de viajar a La Habana desde diferentes provincias de Cuba, como Sancti Spíritus, Ciego de Ávila, Caibarién, Morón y Remedios. El momento es ahora, ante la escasez crítica de combustible que afecta los servicios de transporte estatal y privado.

El ambiente es de urgencia y angustia, pues se trata de citas consulares que tardaron meses en conseguir y no pueden perderse. El sonido de los anuncios en busca de compañeros de viaje se mezcla con la preocupación por llegar a tiempo.

¿Por qué importa?

Esto afecta directamente a quienes tienen citas en consulados, especialmente el de España, para trámites de ciudadanía, visados o reagrupación familiar. Perder una cita puede significar meses de retraso y complicar aún más los procesos migratorios.

Para muchos cubanos, estos trámites son cruciales para sus planes de futuro y el de sus familias. La dificultad para llegar a La Habana añade una capa más de incertidumbre a la vida en la isla.

¿Qué dicen las partes?

Los testimonios recopilados indican que un viaje privado desde Sancti Spíritus a La Habana puede costar hasta 500 dólares. La alternativa viable es compartir el costo, con ofertas de 80 dólares ida y vuelta si el auto va completo.

Desde Santa Clara, un viaje sencillo puede rondar entre 150 y 200 dólares. La gente está desesperada por encontrar opciones económicas, y los viajes compartidos se han vuelto la única vía para muchos.

¿Qué viene ahora?

Mientras la escasez de combustible persista, se espera que los viajes compartidos sigan aumentando como solución improvisada. La situación pone en evidencia la fragilidad del transporte interprovincial y la ingeniosidad de los cubanos para sortear las dificultades.

Habrá que estar atentos a cómo evolucionan los precios y si surgen nuevas alternativas. Por ahora, la imagen es clara: una fila de gente buscando un puesto en un carro para llegar a La Habana.

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