¿Te da un derrame el precio de la piscina en ese hotel de La Habana?
Una piscina de hotel en La Habana cobra 10.000 CUP. El alto precio, equivalente a casi 5 salarios mínimos, genera debate por la inaccesibilidad para la mayoría de cubanos.
¡Oye esto pa’ que veas!
Una cubana, Leuryz García, se fajó a contar en las redes lo que le pasó en la Terraza Miravana del hotel Iberostar Parque Central, en La Habana. ¡Imagínate! Entrar a la piscina te cuesta 10.000 pesos cubanos. De ese monto, 7.000 te los dan pa’ que te los gastes en comida y bebida dentro del hotel. Ella dijo que el sitio está bien cuidado, tranquilo, con piscina en la azotea y de todo pa’ comer: pizzas, tragos y cócteles. La tipa explicó que si te administras bien, te puedes comer hasta lo que te dan en crédito.
El horario para gozar de esto es de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Puedes pagar en pesos cubanos o con tarjeta. Pero el asunto del precio ha puesto a hablar a todo el mundo, porque en Cuba, con la economía como está, es una barbaridad.
¿Dónde y cuándo pasó este bochinche?
Esto sucedió en La Habana, en la azotea del hotel Iberostar Parque Central. El sol pegaba, la gente buscaba un fresco y se encontraban con este precio. El detalle es que en abril de 2026, un dólar se cotiza como en 525 pesos cubanos en la calle. Así que esos 10.000 pesos se convierten en unos 19 dólares. ¡Un dineral para la mayoría de los cubanos!
Piensa que el salario promedio en el trabajo del Estado es como 6.830 pesos al mes, y el mínimo es 2.100. ¡O sea, que esa entrada a la piscina te cuesta entre una vez y media y casi cinco veces lo que te ganas en un mes entero! Y pa’ rematar, hay economistas que dicen que pa’ vivir decentemente necesitas como 50.000 pesos al mes por persona.
¿Y a quién le cae esto arriba?
Bueno, esto le cae arriba al cubano de a pie, al que trabaja duro y no le alcanza. El asunto es que los hoteles de alta gama en Cuba están poniendo precios en pesos, sí, pero unos precios que ni de chiste puede pagar la gente normal. Es como si estuvieran haciendo una lista aparte, donde solo los que tienen mucho dinero pueden entrar.
Este caso de la piscina es un reflejo de lo que está pasando en el turismo en Cuba. Cada vez más, los lugares bonitos y con buenos servicios, ya sea en La Habana o en Varadero, están poniendo tarifas que solo pueden pagar unos poquitos. Es una división clarísima entre los que ganan mucho y los que ganan poco.
¿Qué dicen los involucrados?
Por un lado, la usuaria Leuryz García, que fue la que contó el cuento, dice que el lugar tiene calidad y que el crédito de consumo se puede aprovechar. Ella parece que no se quejó del servicio, sino del precio en sí, que es prohibitivo.
Por otro lado, el hotel, que es el Iberostar Parque Central, no ha dicho nada públicamente sobre este caso. Pero es evidente que sus precios están diseñados para un público específico, probablemente turistas extranjeros o cubanos con acceso a divisas o ingresos muy altos. El gobierno, por su parte, permite estas tarifas en moneda nacional, lo que genera esta desconexión entre el salario promedio y el costo de vida.
¿Y ahora qué?
Pues lo que viene es más de lo mismo, parece. Los hoteles van a seguir marcando precios altos, porque el negocio es el negocio. Lo que está en el aire es cómo va a hacer la gente de a pie para darse un gustico así.
Hay que seguir de cerca si esta tendencia de precios inaccesibles en instalaciones turísticas se va a mantener o si habrá algún cambio. Por ahora, la piscina del hotel sigue siendo un lujo para unos pocos, mientras la mayoría solo puede mirar desde fuera o conformarse con las playas públicas.