¿Se viene la 'guerrita' o nos sentamos a hablar? Petro en La Habana pide a Trump y Rubio 'echar el pleito' por lo civil

Gustavo Petro visitó Cuba, instando a diálogo entre La Habana y Washington, y criticando la presión estadounidense en medio de una crisis cubana.

¡Oye esto pa' que veas!

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se despidió de Cuba con un mensaje clarito: ¡que paren la bulla y se sienten a hablar! El hombre, que ya está pintando la raya para dejar el cargo, vino a pedirle a Donald Trump y a Marco Rubio, desde la isla, que dejen las amenazas militares y se pongan serios con el diálogo. ¡Imagínate tú, él proponiendo que La Habana sea el sitio pa' arreglar las cosas y bajarle a la tensión!

Petro llegó a la isla, lo recibieron con honores militares —como es la cosa, ¿verdad?— y se sentó a conversar con el dictador cubano, Miguel Díaz-Canel. El mandatario colombiano, con la crisis económica y energética de Cuba picándole en el ojo, no se guardó nada. Cuestionó las políticas de presión de Washington y pidió que el mundo entero le eche una mano a Cuba. ¡Su plan era convocar a la humanidad a la solidaridad con la isla!

¿Dónde fue este bochinche y cuándo?

Todo este jaleo se dio en La Habana, Cuba, el sábado 1 de agosto de 2026, justo cuando el presidente Petro daba por terminada su visita oficial. Fue en el Palacio de la Revolución donde se reunió con Díaz-Canel. El ambiente estaba tenso, con la administración Trump apretando las tuercas y Cuba achacándole a las sanciones sus problemas. Se sentía el calor, la preocupación y el ruido de las declaraciones.

¿Y a mí qué me importa esto?

Pues mira, la cosa es seria porque estas diferencias entre dos países tan importantes no se pueden arreglar a trompadas. Petro, que se va ya mismo, quiere dejar un legado de paz y diálogo en la región. Explica que se necesita construir acuerdos para enfrentar problemas comunes, no más pleitos ni guerras. Si Washington y La Habana se echan pleito, la que sufre es la gente, y eso es lo que él quiere evitar.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Por un lado, Petro, como quien dice “es el momento de dialogar”, propone la vía diplomática. Él cree que las diferencias se deben tratar negociando, no con amenazas. Por otro lado, las autoridades cubanas, las que responsabilizan a las sanciones de sus líos, están en pie de guerra verbal con Washington. Y aunque no lo dicen directo, se nota que no ven con buenos ojos las políticas de presión. La administración Trump, por su parte, ha estado aumentando la presión, buscando, según ellos, un cambio.

¿Y ahora qué se espera?

Bueno, la visita de Petro termina, pero el panorama sigue movido. El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, que entra en candela la próxima semana (el 7 de agosto), dice que va a romper relaciones con Cuba y Nicaragua, ¡imagínate! La Habana ya salió a decir que eso es sumisión a Washington. Así que, aunque Petro pide diálogo, la cosa puede ponerse más caliente con el cambio de gobierno en Colombia. Hay que seguir de cerca qué pasa, porque esto apenas empieza.