¿Se nos cayó el peso? ¡Ahora hay billetes de 5000 pa' lo que sea!

Cuba lanza billetes de 2.000 y 5.000 pesos cubanos ante la creciente inflación y el desplome del poder adquisitivo, una medida que evidencia la crisis económica.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que el peso cubano se nos cayó del bolsillo y el gobierno, en vez de arreglarlo, le pone curita de billetes grandes. Anunciaron que van a meter en circulación billetes de 2.000 y hasta 5.000 pesos. ¡Como si con más papelito se arreglara el asunto!

Dicen que es pa' 'facilitar las cosas', pa' que no andemos con fajos de billetes chiquitos pa' comprar un pan. Pero la gente lo que siente es que el peso vale cada vez menos, que la inflación se está comiendo hasta el alma.

¿Y eso dónde y cuándo fue que se oyó?

Pues la cosa se pone caliente en La Habana desde el 1ro de abril de 2026, y de ahí pa'l resto del país. El Banco Central de Cuba es el que soltó la sopa, diciendo que es 'necesario' pa' la economía. Imagínate el panorama: la economía que necesita billetes gordos pa' moverse.

El ambiente es de pura resignación. Uno piensa en lo que costaba antes y lo que cuesta ahora. La tensión se siente en el aire cada vez que vas al mercado.

¿Y a quién le cae este coco?

Bueno, a todo el que tenga que usar pesos cubanos, que cada vez son menos los que confían en la moneda nacional. Esto lo que hace es que la gente sienta que el sistema está mal, que el dinero no rinde y que hay que buscarse la vida por otro lado, con dólares, euros o lo que aparezca.

Para el cubano de a pie, esto significa que la vida se pone más difícil. Los salarios no suben al mismo ritmo que los precios y cualquier cosa, hasta lo más básico, se vuelve un lujo.

¿Qué dicen unos y otros?

El gobierno, por un lado, tira flores a los nuevos billetes, hablando de diseños con figuras femeninas como Mariana Grajales y Celia Sánchez, y de medidas de seguridad 'modernas'. Dicen que es un avance, que mejora la cosa.

Pero por el otro lado, la gente en la calle, y hasta algunos economistas, ven esto como una señal de alarma. Es como decir que la casa se está cayendo y lo único que hacen es ponerle adornos nuevos a la fachada.

¿Y ahora qué?

Pues lo que se ve venir es más de lo mismo: la gente buscando alternativas, la desconfianza en el peso cubano creciendo y el gobierno tratando de controlar una situación que se le escapa de las manos. Se habla de que la economía necesita una sacudida de verdad, no solo billetes más grandes.

Habrá que seguir de cerca cómo reacciona la economía y qué otros planes tienen para tratar de ponerle freno a esta inflación que no da tregua. La esperanza es que las cosas mejoren de verdad, no solo en el bolsillo, sino en la calidad de vida.

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