¿Quién arregla a Díaz-Canel? Criticón oficialista se burla de su aspecto en TV

Un seguidor del oficialismo criticó el aspecto descuidado de Díaz-Canel en TV, culpando a su equipo de comunicación por desviar la atención de las medidas económicas.

¡Oye esto pa' que veas!

Parece que en Cuba hasta los que defienden al gobierno se dan por vencidos. Resulta que un perfil que se supone que apoya a Miguel Díaz-Canel salió con una crítica que se presta pa' chiste: que el presidente salió en televisión con un “mal aspecto”.

El rollo es que, según este señor, el presidente se veía despeinado y como que no había dormido, y eso, según él, hizo que la gente se pusiera a hacer memes en vez de prestar atención a lo que el gobierno quería explicar sobre la economía. ¡Un bochinche! El tema es serio, pero la forma de contarlo, ¡ay, Dios mío!

¿Dónde y cuándo se armó el relajo?

Esto pasó hace poco, en una intervención televisiva donde el presidente iba a explicar unas medidas económicas que, de por sí, seguro tienen a la gente con el alma en un hilo. El comentarista, Pedro José Reyes Acuña, lo dijo claro en sus redes: el desorden en el cabello y la cara demacrada de Díaz-Canel fueron el plato fuerte para muchos, opacando el discurso.

Imagínate la escena: el gobierno tratando de meterle al pueblo unas medidas importantes, y la gente comentando es si al presidente le tocaba peluquero o si necesitaba un buen café. El ambiente, seguro, estaba cargado de tensión por las medidas, pero el foco se les fue en la apariencia.

¿Y por qué esto importa?

Pues mira, en la política, la imagen lo es casi todo, o por lo menos eso dicen. Si el que manda se ve mal, la gente se distrae y no escucha el mensaje. Es como cuando vas a una fiesta y el anfitrión tiene un ojo morado, uno se pregunta qué pasó antes de felicitarlo. Esto puede hacer que las medidas económicas, que son lo que realmente importa, se queden en el aire porque la gente se quedó pegada en el chisme de la pinta del presidente.

Que un mismo oficialista critique esto, demuestra que hasta dentro del propio sistema hay quienes ven las grietas y no les gusta lo que ven. O tal vez es una forma de decir: “Oigan, pónganse las pilas con la imagen, que el pueblo está mirando hasta el último pelo”.

¿Qué dicen las partes?

Por un lado, tenemos al señor Reyes Acuña, que responsabiliza directamente al equipo de comunicación de la Presidencia. Él dice que para eso hay gente, para que el presidente luzca bien en cámara y el mensaje pegue. Según él, el equipo falló y dejó que la imagen personal del mandatario le restara fuerza al mensaje político.

Por otro lado, el mismo Reyes Acuña, para que no lo acusen de ser un vende patria, trata de defender a Díaz-Canel diciendo que seguramente está trabajando mucho y por eso se ve así. Pero insiste en que eso no es excusa para salir en la televisión nacional con un aspecto descuidado, porque la comunicación política es seria y hay que cuidarla hasta en los detalles más pequeños.

¿Y ahora qué?

Pues ahora, lo que queda es ver si el equipo de comunicación de la Presidencia cubana toma nota de esta crítica. Lo más probable es que redoblen los esfuerzos para que en las próximas apariciones públicas, el presidente luzca impecable, o al menos, que no se convierta en el tema principal de la conversación.

También queda por ver si las medidas económicas que se intentaron explicar logran su cometido o si la gente se queda con la imagen del presidente despeinado. En Cuba, a veces, un detalle así puede pesar más que mil palabras sobre la economía. Habrá que seguir de cerca qué pasa con la comunicación oficial y cómo el gobierno maneja estas situaciones que, aunque parezcan de poca monta, pueden tener su peso político.