¿Una Esperanza en Bahía? ¡Puro Mantenimiento pa’ la Patana en La Habana!
Cubanos esperaban que una patana en La Habana aliviara apagones. Unión Eléctrica aclara: solo viene por mantenimiento, no para generar energía.
¡Oye esto pa' que veas!
Mira, se formó un bochinche en La Habana. Llegó una patana a la bahía y la gente, que está hasta el cuello con los apagones, se ilusionó pensando que esa máquina venía a echarnos una mano con la luz.
Se lo imaginaron: ¡una solución llegando por mar! Pero la alegría duró un suspiro, porque la Unión Eléctrica (UNE) salió rápido a poner los puntos sobre las íes.
¿Dónde y cuándo ocurrió este cuento?
Esto pasó en La Habana, justo ayer, cuando la patana entró a la famosa Bahía. Imagínate el gentío en la cola del pollo, en el balcón, en la guagua, hablando de la patana como si fuera la salvación.
La embarcación venía de República Dominicana y se veía como una esperanza en medio del calor y la tensión que se siente cuando se va la corriente.
¿Y por qué importa este chisme?
Pues importa porque demuestra la desesperación que hay. La gente está tan harta de estar a oscuras que cualquier cosa que llega, por mínima que sea, la ven como un rayo de luz.
La crisis eléctrica no es nueva y los apagones son el pan de cada día, afectando todo: la comida, el agua, la vida misma. Por eso, hasta una patana moviliza la esperanza.
¿Qué dicen las partes involucradas?
La Unión Eléctrica fue clara y directa. Dijeron que esa patana no tiene nada que ver con generar electricidad para el país. Es más, informaron que viene de República Dominicana.
Su único destino aquí es el puerto de Asticar, donde le van a hacer trabajos de mantenimiento. O sea, viene a repararse, no a darnos luz. Los Astilleros del Caribe (Asticar) serán los encargados de ponerla a punto.
¿Qué se espera ahora en el panorama?
Pues, la misma novela de siempre. La patana se va a reparar y se irá, y los apagones seguirán haciendo de las suyas. La infraestructura eléctrica cubana sigue mal, con falta de combustible y equipos averiados.
Habrá que seguir esperando, con la paciencia que nos caracteriza, a ver si algún día llega una solución de verdad y no solo un espejismo en la bahía.