¿Qué pasó con el Paseo Flotante de La Habana? De joya a peligro andante
El muelle flotante de La Habana, antes atractivo paseo, hoy es un peligro por el abandono y la falta de mantenimiento, a pesar de seguir siendo usado por locales.
¡Oye esto pa' que veas!
El que fue un paseo flotante moderno sobre la bahía de La Habana, diseñado para que la gente disfrutara de la vista al mar, hoy da pena. Lo que antes era un lugar para el disfrute, se ha convertido en un peligro andante. Las tablas levantadas y los huecos son un anuncio de caída para cualquiera que se aventure por ahí. El abandono se lo está comiendo vivo.
¿Dónde y cuándo pasó esta tragedia?
Esto es en La Habana Vieja, justo frente a la histórica Alameda de Paula. El Paseo Marítimo Flotante, como le decían, se inauguró hace poco más de una década, entre 2014 y 2015, como parte de un plan para revivir el frente marítimo. La idea era conectar la gente con el agua y la historia. Ahora, entre el salitre, el solazo y la falta de cuidados, la estructura se está cayendo a pedazos.
¿Y a quién le importa esto?
Pues le importa a todos los habaneros que ven cómo un proyecto que prometía tanto se degrada. Le importa a los turistas que ven un panorama desolador en lugar de un sitio bonito. Y le importa a la gente que, a pesar del peligro, sigue yendo a pescar o a darse un chapuzón, porque es el único espacio que tienen. Es un reflejo de cómo se van perdiendo los lugares bonitos de la ciudad.
¿Qué dicen los que saben y los que no?
Las denuncias vienen desde hace tiempo. Ya en 2019 se hablaba de huecos peligrosos. Luego, en 2024, se reportó suciedad y más abandono. Y en este 2026, hasta se llevaron los cables de las luces. Unos dicen que es falta de mantenimiento, otros que han robado piezas. Lo cierto es que la estructura sufre y nadie parece ponerle el cascabel al gato.
¿Y ahora qué? ¿Se va a hundir el invento?
El panorama no es muy alentador. Con el deterioro visible y las denuncias que no paran, la pregunta es si se hará algo a tiempo. Mientras tanto, el muelle sigue ahí, aguantando el trote, siendo refugio de pescadores y jóvenes, pero cada vez más parecido a una ruina. Habrá que ver si alguien rescata este paseo antes de que sea demasiado tarde y termine de verdad en el fondo del mar.