¿Aja, y ahora qué? Panamá se mosquea por sus ciudadanos presos en Cuba

Panamá exige acceso consular y respeto a los derechos de 10 ciudadanos arrestados en La Habana por supuesta fabricación de carteles contrarrevolucionarios.

Qué pasó

¡Oye esto pa' que veas! Resulta que el Gobierno de Panamá está que se sube por las paredes porque diez de sus ciudadanos amanecieron presos en La Habana. El enredo es que, según dice Cuba, estos panameños andaban metidos en un lío de hacer carteles con mensajes que no le gustan nada al gobierno de allá. ¡Imagínate la cosa!

La cosa se puso caliente cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores panameño mandó un comunicado oficial diciendo que su embajada en La Habana ya estaba al tanto. Desde que les cayó la sopla, han estado tocando puertas por lo bajo para saber qué diablos está pasando y cómo andan legalmente sus compatriotas.

Dónde y cuándo

Todo este bochinche se armó en La Habana, Cuba. Todavía no se sabe exactamente cuándo fue que los agarraron, pero la Cancillería panameña recibió la notificación y desde ahí empezaron las gestiones. El lugar, la calle donde detuvieron a los muchachos, eso no se ha dicho, pero el asunto huele a investigación oficial con todo el peso de la ley cubana.

El Ministerio del Interior de Cuba soltó la sopa diciendo que los panameños admitieron su parte en el asunto. Parece que les iban a pagar entre mil y mil quinientas CUC (dólares cubanos) por hacer su trabajito. La cosa está en que los agarraron con las manos en la masa, o eso es lo que dicen por allá.

Por qué importa

Bueno, ¿y a quién le cae arriba esta historia? ¡Pues a Panamá, por supuesto! Su gobierno está insistiendo en que se respeten los derechos de sus ciudadanos, que no los maltraten y que les den un juicio justo. Es una cuestión de principio, de proteger a los suyos en tierra ajena.

Además, la cosa no queda ahí. Estos arrestos ocurren en una semana donde Cuba ha estado informando de otros incidentes de seguridad, como una embarcación con gente armada. Aunque no se ha dicho nada oficial, la gente empieza a pensar si estas cosas están conectadas o si es pura casualidad. El asunto es que la tensión anda en el aire.

Qué dicen las partes

Por un lado, el Ministerio del Interior de Cuba asegura que los panameños confesaron y que el caso va para la Fiscalía. Dicen que su misión era clara: hacer carteles contra el orden establecido. ¡Imagínate el panorama!

Por otro lado, Panamá, a través de su Cancillería, ha dicho que va a actuar con calma y respetando la soberanía de Cuba, ¡claro está! Pero no se van a quedar de brazos cruzados. Insisten en que se garanticen los derechos de sus diez ciudadanos y que les den acceso consular sin problemas. Quieren tener noticias y poder hablar con ellos.

Qué viene ahora

Lo que está claro es que Panamá no va a soltar este tema tan fácil. Van a seguir pidiendo información y acceso consular. Por su parte, Cuba seguirá con su proceso judicial, basado en las confesiones y las pruebas que tengan. Habrá que estar pendiente a ver si se aclaran las cosas.

La pelota está ahora mismo en el tejado de las relaciones diplomáticas. Panamá quiere que se trate a sus ciudadanos como debe ser, con respeto y derechos. Cuba, pues, hará lo que tenga que hacer según sus leyes. La familia de los detenidos, seguro, está que no duerme, esperando noticias y ayuda consular. Veremos en qué termina todo este enredo.

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