¿Papa ausente en Cuba? Justicia española le quita todo por un niño en Málaga
Justicia española retira patria potestad a padre en Cuba por abandono y ausentismo en proceso judicial. Madre asume control total sobre el menor en Málaga.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que un papá que vive allá en Cuba se quedó sin derechos sobre su propio hijo. ¿Cómo así? Bueno, pues la Justicia española, en Málaga, le quitó la patria potestad porque el hombre no apareció ni respondió nada en todo el juicio. La mamá del chamaquito, que está en España, se la tuvo que ver sola con el niño, y el tribunal dijo: 'Hasta aquí llegamos con tu ausencia'.
Ahora, la mamá tiene el control total, como debe ser cuando uno se las juega todas. El papá se quedó sin voz ni voto en las decisiones importantes del niño, y eso que él no figuró para nada en este rollo.
¿Dónde y cuándo pasó este bochinche?
Todo este drama se armó en Málaga, España, pero el origen es en Cuba. La pareja se separó y un tribunal de allá puso una pensión de comida para el niño, ¡apenas 8 euros al mes! Imagínate, con eso no se resuelve ni el pasaje para ir a la escuela allá.
Después, la mamá se vino pa' España con el nene, y allá tuvo que empezar de cero, pagando casa, comida, la escuela, todo ella sola. El calor, el ruido de la ciudad, la tensión de salir adelante, todo eso lo vivió ella mientras el papá... bueno, estaba en su mundo cubano.
¿Y esto por qué importa?
Esto importa porque demuestra que la justicia no se queda de brazos cruzados cuando uno no responde. La mamá estaba haciendo el esfuerzo de criar al niño en un nuevo país, y el papá ni se inmutó. La pensión que pusieron en Cuba era una miseria comparada con lo que cuesta vivir en España.
Lo que está en juego es el bienestar del niño. Si el padre no cumple sus responsabilidades, ¿cómo va a reclamar derechos? La ley española dice que hay que actuar, y esta vez actuó a favor de la mamá y el menor, que son los que están remando en tierra firme.
¿Qué dicen las partes?
Bueno, la que habló y metió la demanda fue la mamá, que se las vio negras. Ella decía que el papá tenía un buen puesto en un hotel en La Habana y que podía dar más, pero no pudo probarlo del todo.
El papá, por su parte, se quedó callado. Ni apareció en los tribunales españoles ni contestó los papeles que le mandaron. La ley dice que no por no aparecer ya se pierde, pero en este caso, con la ausencia tan marcada, se notó un montón.
¿Y ahora qué?
Pues ahora la mamá tiene la sartén por el mango. Todas las decisiones importantes sobre el niño: la escuela, la salud, dónde va a vivir, todo lo decide ella. El régimen de visitas quedó ahí, a ver si se ponen de acuerdo ellos dos, pero la autoridad final es de la madre.
Esta decisión es fuerte y puede que la apelen, pero por ahora, la Justicia española mandó un mensaje claro: si no te involucras, te arriesgas a perderlo todo. ¡A ver qué pasa después!