¿Y si hablamos claro? Sacerdote cubano defiende la verdad aunque duela

Sacerdote cubano Alberto Reyes reflexiona sobre el miedo a decir la verdad en Cuba, defendiéndola como motor de cambio y advirtiendo que el silencio también tiene un alto costo.

Qué pasó

El sacerdote cubano Alberto Reyes Pías ha lanzado una reflexión sobre la valentía de decir la verdad en Cuba, incluso cuando eso pueda tener un precio. En su serie "He estado pensando...", el religioso defiende que reconocer la realidad del país es el primer paso para poder avanzar hacia una sociedad diferente.

Reyes aborda el miedo que sienten muchas personas a expresar libremente sus ideas, algo que, según él, ha llevado a los cubanos a acostumbrarse a ocultar sus verdaderos pensamientos.

Dónde y cuándo

Esta reflexión fue publicada el viernes 16 de octubre de 2026, a través de la plataforma CubitaNOW. El padre Reyes, conocido por sus comentarios sobre la realidad cubana, compartió sus pensamientos en una nueva entrega de su serie titulada «La verdad sigue siendo necesaria, aunque decirla tenga un precio».

El ambiente que describe es uno donde las opiniones se miden y se reservan para círculos íntimos, lejos de la exposición pública.

Por qué importa

La postura del padre Reyes resalta la importancia de la honestidad para cualquier intento de reconstrucción social. Señala que callar ante las dificultades no las soluciona, sino que simplemente las esconde, perpetuando los problemas.

Para el clérigo, una sociedad que busca transformarse necesita empezar por nombrar las cosas como son, reconociendo los problemas sin caer en la búsqueda de culpables ni en el odio.

Qué dicen las partes

Según el padre Reyes, decir la verdad no implica insultar o atacar a quienes piensan distinto. Aboga por la posibilidad de expresarse con firmeza y respeto, manteniendo la claridad en el mensaje.

Reconoce que el miedo puede acompañar a quienes deciden hablar, pero enfatiza que no es necesario eliminarlo por completo. Lo crucial es no permitir que ese sentimiento se convierta en un impedimento para el anhelo de libertad.

Qué viene ahora

El sacerdote sugiere que los cambios necesarios en Cuba van más allá de las estructuras; implican una transformación en la forma en que los ciudadanos se relacionan con su realidad y se expresan.

Concluye afirmando que la libertad se manifiesta cuando las personas empiezan a llamar a las cosas por su nombre, y que el anhelo de libertad sigue vivo en el corazón de los cubanos, impulsando la construcción de un futuro distinto donde todos puedan estar mejor, incluso pensando diferente.