¿Y tú supiste? ¡Otra mujer apuñalada en El Vedado! Otra familia rota por la violencia

Una mujer fue apuñalada fatalmente en El Vedado, La Habana. El principal sospechoso sería su expareja. El crimen aumenta la indignación por la falta de protección contra la violencia de género en Cuba.

¡Oye esto pa' que veas!

Otra vez el bochinche, otra vez el dolor. Aquí en La Habana, en pleno Vedado, una mujer apareció muerta, apuñalada, y nos dejó a todos con la boca abierta y el corazón en un puño. Esto no es juego, señores, esto es la vida real, y duele que no la cuiden.

Un crimen que cae como un balde de agua fría, sumándose a esa lista que no para de crecer de mujeres a las que se les quita la vida. La gente está que trina, porque dicen que aquí no hay quién proteja a las que sufren esta violencia.

¿Dónde y cuándo fue este desastre?

Imagínate el cuadro: El Vedado, un barrio que se las da de tranquilo, amaneció este viernes con la noticia fea. En la esquina de la calle 23 y Paseo, ahí, en un parque, encontraron el cuerpo de la pobre mujer. Fueron como cuatro puñaladas, dicen los que vieron, y la sangre no paró hasta que la vida se fue.

Era de madrugada cuando la descubrieron, y eso encendió todas las alarmas en la zona. La gente anda asustada, porque por ahí se habla de que la cosa se ha puesto fea con los robos y eso.

¿Y a mí qué me importa esto?

Pues mira, esto importa porque es una vida que se va, una familia que se rompe. Deja dos hijos huérfanos, ¡imagínate el drama!

Además, esto pone el dedo en la llaga sobre la violencia machista, esa que no para de golpear. La gente se pregunta: ¿hasta cuándo? ¿Cuándo van a poner soluciones de verdad?

¿Qué dicen unos y otros?

El que dio el pitazo fue un profesor, Julio César González Pagés. Dijo que la víctima vivía por ahí cerca y que la conocían. Y el runrún más fuerte es que el que le hizo esto fue un exnovio, que además, dicen, se quiso matar él también un día antes.

Pero de las autoridades, de un plan serio para estas cosas... se oye poco. La gente pide a gritos que hagan algo, que creen leyes, que pongan refugios, que protejan de verdad.

¿Y ahora qué? ¿Qué va a pasar?

Pues ahora queda el dolor, la indignación y la pregunta de siempre: ¿cuándo se va a acabar esto? Dicen que no hay leyes nuevas para esto, que no hay un plan claro.

Lo que sí está claro es que hay que seguir de cerca esto, a ver si de una vez por todas se ponen las pilas y frenan esta violencia que se lleva a nuestras mujeres y deja un rastro de familias destrozadas.

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