¿Se te cae el techo en la cabeza? ¡Otra vez La Habana Vieja se derrumba!
Un edificio en La Habana Vieja sufre un derrumbe parcial, bloqueando la calle con escombros. Vecinos preocupados por el deterioro y la falta de intervención oficial.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que en La Habana Vieja los edificios decidieron tirarse a la calle, literal. Otra vez, una parte de una vieja construcción se vino abajo, dejando un reguero de escombros que no dejan pasar ni a los perros. La gente anda con cuidado por ahí, porque uno nunca sabe cuándo le cae algo encima.
Las imágenes que corren por ahí muestran el desastre: mampostería, pedazos de pared, de todo un poco regado en medio de la vía. Los vecinos, que son los que saben de verdad lo que pasa, dicen que esto se ha puesto más frecuente y que la cosa está fea.
¿Y eso dónde y cuándo fue la cosa?
Esto pasó hace poco en La Habana Vieja, una zona que es un monumento pero que a veces parece que se nos cae encima. El desprendimiento ocurrió justo frente a un edificio que, según se ve, ya necesita cariño urgente.
Los escombros están ahí, bloqueando el paso y sirviendo de señal de que algo no anda bien. La gente tiene que buscarse la vida por otros lados para pasar, mientras miran con preocupación el estado de ese inmueble.
¿Y a quién le cae esto?
Pues a todos los que viven por ahí, que viven con el alma en vilo. Y a los que tienen que pasar por esa calle, que ahora tienen que hacer malabares para no pisar ruinas. Esto pone en claro que las casas viejas de la ciudad necesitan que les pongan atención, y rápido, antes de que ocurra una tragedia mayor.
La preocupación es grande porque esto no es un caso aislado, los vecinos sienten que los edificios se van deteriorando y que nadie les pone remedio a tiempo.
¿Qué dicen unos y otros?
Bueno, hasta ahora, silencio oficial. Ni gobierno, ni empresa, ni nadie ha dicho esta boca es mía. Lo único que se sabe es lo que se ve y lo que cuentan los vecinos, que son los que sufren la situación día a día.
Por ahí se ve que la gente se detiene a mirar los restos, pero nadie da explicaciones concretas sobre qué pasó o qué se va a hacer para arreglar el desaguisado.
¿Y ahora qué viene?
Pues lo que siempre pasa: a esperar. A ver si alguien se decide a quitar esos escombros y a mirar bien el edificio para que no siga cayéndose a pedazos. La gente está pendiente, pero la paciencia se agota cuando se vive con el peligro encima.
Mientras tanto, la calle sigue bloqueada y la incertidumbre de si ocurrirá algo peor, sigue flotando en el aire habanero.