¿¡Otra vez sopa!? El occidente de Cuba se prepara para más lluvias mientras La Habana aún llora las inundaciones
Una vaguada traerá lluvias al occidente de Cuba por tres días. Esto ocurre tras recientes inundaciones que afectaron La Habana, evidenciando problemas de drenaje.
Qué pasó
Oye esto pa' que veas... parece que el cielo se va a descoser de nuevo sobre el occidente cubano. A partir de este viernes, una vaguada frontal se va a poner a botar agua por allá.
Esto significa lluvias y chubascos que pueden durar al menos tres días. Y fíjate que esto llega justo cuando La Habana todavía no se recupera de los aguaceros fuertes de septiembre, que dejaron la ciudad hecha un desastre.
Dónde y cuándo
El baile de la lluvia se concentra en el occidente de la Isla. Según el Instituto de Meteorología (INSMET), esto empieza este viernes y se puede alargar hasta el domingo, más o menos.
Se trata de los restos de un frente que anda medio perdido por el Atlántico, y se va a poner cerca de la costa norte de Cuba el sábado. Las temperaturas seguirán calientes, pero con tantos nublados y agua, uno que otro grado de bajón se sentirá.
Por qué importa
Porque el tema es serio, mi gente. Después de las inundaciones que dejaron casas rotas, gente sin luz y hasta evacuados en La Habana en septiembre, cada gota cuenta.
Recordemos que el Aeropuerto José Martí se inundó en un ratico, y hubo zonas con más de 300 milímetros de agua en un día. Las calles se convirtieron en ríos y el drenaje de la capital, que no es ningún secreto que está mal, se vio más afectado que nunca.
Qué dicen las partes
El INSMET está mandando su parte, diciendo que hay que estar pendientes a los partes oficiales. Dicen que esto no es un frente frío, solo una vaguada. Son los restos de un frente viejo.
Las noticias que salen de Cuba mencionan que la cosa se puede poner fea, con posibilidad de que se forme un centro de bajas presiones. Así que ojo con las zonas bajas y los ríos.
Qué viene ahora
Pues mira, lo que viene es estar pilas. Hay que cuidar las casas, las calles y sobre todo, estar atentos a las indicaciones de las autoridades meteorológicas.
Si la cosa se pone peor, con ese centro de bajas presiones, las inundaciones podrían volver a ser un dolor de cabeza. Hay que seguir de cerca cómo se mueve el sistema y cómo responde la tierra, que ya parece que no aguanta más agua.