¡Le quitaron los brazos y ahora le quitan las casas! La U.E. se olvida de Osmany

Osmany Hernández lost both arms in a work accident. His family claims promised aid and housing construction remain stalled, raising questions about worker protection.

¡Oye esto pa' que veas!

La vida de Osmany Hernández dio un giro de esos que te dejan sin aliento. ¿Y sabes qué? Fue culpa del trabajo. Sí, este buen hombre estaba metido en faena para la Unión Eléctrica allá en La Habana cuando, ¡zas!, una descarga eléctrica le cambió todo. El cuento no es bonito: perdió los dos brazos. ¡Los dos, compadre! Una cosa que te saca del mapa, y a él le pasó mientras hacía su deber.

Allá en La Habana, bajo el solazo

Esto pasó hace rato, por allá por septiembre del año pasado. En San Miguel del Padrón, en La Habana, Osmany estaba bregando en un poste, de esos que dan corriente, cuando le dio el cantazo. Imagínate el susto, el dolor, y después, la noticia de que ya no tenía brazos. Un trabajador del Estado, haciendo su trabajo, y mira en qué quedó.

¿Y la ayuda? ¡Se la llevó el viento!

Después del susto, vinieron las promesas. Que si el Ministerio, que si la Unión Eléctrica, que si otros entes del gobierno, todos con la mano pa' dar. Que le daban una mano (¡qué ironía!), que le arreglaban la casa donde vive con la familia. Parecía que el cuento iba a tener final feliz, ¿verdad?

La casa parada y la gente esperando

Pero parece que las promesas se quedaron en el aire. Unos compadres de 'La Tijera' fueron a ver y, ¡sorpresa! La casa sigue a medio hacer, como si el tiempo no pasara. ¿Y la familia? Esperando, con Osmany lisiado y la obra en el limbo. Esto pone a uno a pensar: ¿dónde queda la responsabilidad de la empresa cuando un trabajador queda así?

¿Qué se espera? ¿Qué va a pasar?

Ahora la cosa está en el aire. La familia quiere saber qué pasó con los materiales, con los recursos que dijeron que mandarían. No es solo una casa sin terminar, es la vida de Osmany, que necesita un hogar a su medida, con sus nuevas limitaciones. A ver si las instituciones se dan por enteradas y le dan una solución de verdad a este drama cubano.