¿Deportación a la vista? Científico cubano vive el terror de una nueva audiencia en EE. UU.

Científico cubano Óscar Casanella teme la deportación de su familia de EE. UU. tras una inesperada nueva audiencia judicial en agosto.

Qué pasó

El científico y activista cubano Óscar Casanella, quien esperaba una decisión sobre su asilo político en Estados Unidos, ha descubierto que deberá presentarse nuevamente ante un juez de inmigración el próximo 28 de agosto. Esta nueva audiencia ha reavivado el temor a una negativa y una posible orden de deportación que afectaría a su esposa e hijo.

Casanella había concluido su audiencia final el 24 de junio de 2025, y tanto él como su abogada creían que solo quedaba esperar la resolución. Sin embargo, la aparición de esta Master Hearing ha generado gran preocupación, especialmente por la posibilidad de que su caso sea denegado.

Dónde y cuándo

La nueva audiencia está programada para el 28 de agosto de 2026 y se llevará a cabo en un tribunal de inmigración en Estados Unidos. Este evento se suma a la larga espera que la familia Casanella ha vivido desde que él llegó a la frontera estadounidense en enero de 2022, recibiendo entonces un documento I-220A.

El ambiente familiar está cargado de miedo y tensión, ante la incertidumbre de lo que pueda decidir el sistema migratorio estadounidense.

Por qué importa

Para Casanella y su familia, una deportación significaría regresar a Cuba, donde asegura haber sido perseguido por agentes y estructuras de seguridad del Estado. El temor no es solo a volver a su país, sino a quedar expuestos nuevamente a quienes, según él, lo persiguieron durante años.

El activista ha expresado su deseo de vivir sin el miedo constante a la policía política cubana, la inteligencia o incluso ICE, buscando una vida segura y libre de persecución en Estados Unidos.

Qué dicen las partes

Óscar Casanella ha comunicado su temor y la situación a través de una transmisión en Facebook, mostrando documentos que evidencian la persecución que afirma haber sufrido. Estos incluyen fotografías de agresiones, citaciones de la Seguridad del Estado y pruebas relacionadas con un vehículo oficial.

Según Casanella, su activismo se remonta a 1998, con un aumento de la presión estatal a partir de 2013. Ha denunciado arrestos, vigilancia, amenazas, agresiones físicas, restricciones de movimiento y un presunto intento de sabotaje a su automóvil familiar, además de detenciones y agresiones durante manifestaciones.

Qué viene ahora

El futuro de la familia Casanella pende de la decisión que se tome en la audiencia del 28 de agosto. La expectativa está en si el juez concederá el asilo político o emitirá una orden de deportación.

La familia continúa viviendo con gran incertidumbre, esperando que su caso tenga una resolución favorable que les permita permanecer en Estados Unidos lejos del temor a represalias en Cuba.