¡Las Abuelas de La Habana Dicen Que Nos Jodieron!

Intelectual cubano Cesáreo Navas relata cómo dos ancianas en La Habana criticaron duramente a los líderes cubanos por la situación del país.

Qué pasó

Imagínate la escena: el calorcito de La Habana, la gente buscando un fresco en la acera. El intelectual Cesáreo Navas Morlanes, un octogenario de pura cepa, anda por la calle Infanta, cerca del Instituto de Higiene. De repente, escucha a dos señoras mayores, sentadas allí mismo, dándose un respiro. Y una le suelta a la otra, con ese tumbao que tenemos nosotros: “Ésos tres… acabaron con nosotras, nos jodieron”.

Navas, que sabe cómo está el panorama, pilla al momento que las mujeres le tiran un dardo a ese cartelito político que uno ve por ahí, donde salen los tres de siempre: Fidel, Raúl y el designado, Miguel Díaz-Canel. Pero ojo, él, pa’ no meterse en lío, les llama “ciudadanos”. Un detallito irónico, pa’ que se entienda el sarcasmo y pa’ que no lo llamen a consulta.

Dónde y cuándo

Esto se pone caliente en La Habana, específicamente en las afueras del Instituto de Higiene, en plena calle Infanta. El día, un sábado cualquiera, el 29 de agosto de 2026. El sol pegaba, la gente buscaba sombra, y entre el murmullo de la ciudad, se escuchó esta perla.

Las protagonistas, dos señoras mayores, sentadas en la acera, compartiendo un momento de descanso y, al parecer, de mucha frustración. El ambiente, uno más de tantos en Cuba, con el calor y la rutina, pero con un trasfondo de descontento que explotó en esa frase.

Por qué importa

Esta historia es más que una simple queja. Es la voz del pueblo, de los que menos tienen y de los que más han aportado. Navas lo pinta claro: los jubilados, los viejos de nuestro país, se sienten estafados, abandonados. Son los “perdedores”, los defraudados. Y que ellos hablen así, directo, sin pelos en la lengua, es porque la cosa está color de hormiga.

Que dos abuelas, que han visto de todo, lleguen a esa conclusión, dice mucho de la situación actual. No es un lío político de altos vuelos, es el sentir de la calle, de la gente que la vive día a día y que ve cómo su esfuerzo de toda una vida no alcanza.

Qué dicen las partes

Por un lado, tenemos a las dos ancianas, quienes, según el relato de Navas, expresan un profundo descontento, sintiéndose “jodidas” por los líderes del país. Ellas apuntan directamente a las figuras políticas que ven representadas en carteles.

Por otro lado, está Cesáreo Navas, quien interpreta este comentario como un reflejo del rechazo generalizado hacia el poder y una crítica particular a la situación de los jubilados. Además, Navas lanza una pulla directa a Marino Murillo Jorge, a quien señala como responsable principal de los males que aquejan a las personas de la tercera edad, especialmente tras el llamado Ordenamiento Monetario.

Qué viene ahora

Bueno, después de oír esto, uno se queda pensando. ¿Qué pasará con estas voces? ¿Seguirán surgiendo más comentarios así, más expresiones de este tipo, en las esquinas, en las guaguas, en las colas? La cosa está en el aire.

Lo que está claro es que el descontento existe, especialmente entre los mayores, que sienten que su esfuerzo no ha sido reconocido. Habrá que estar pendientes a ver si esto se queda en una anécdota o si, como dicen por ahí, es solo la punta del iceberg de un malestar que va creciendo.