¡Se nos va la vida sin balazos! Cubana expone la dura realidad del día a día
Una cubana de La Habana detalla la crisis de agua, escasez de alimentos, medicinas y el aumento de precios, sintiendo que la vida se desgasta sin necesidad de violencia.
¡Oye esto pa' que veas!
Una vecina de La Habana, Gretel Aparicio, soltó lo que tenía por dentro en las redes sociales, con un mensaje que parece sacado de cualquier esquina de la isla. Dijo que a los cubanos los están acabando, pero no con bombas ni fusiles, sino con el día a día, ese que te va minando la esperanza poco a poco.
La cosa es que la mujer está harta de que no llegue el agua, de que tener que agradecerle a Dios cuando llueve porque es lo único que calma la sed. Y los precios, ¡ay, los precios!, que suben todos los días mientras el dinero en el bolsillo se queda igualito para mucha gente.
¿Y eso dónde y cuándo es que pasa?
Esto está pasando en La Habana, la capital, donde la vida se pone cada vez más cuesta arriba. Imagínate el calor, el ruido de la ciudad, y encima tener que resolver el agua, la comida y hasta las medicinas.
Gretel cuenta que si uno no puede trabajar fuerte o tiene que quedarse en casa resolviendo, la cosa se pone imposible. Porque el dinero no alcanza y cada día es una batalla nueva para conseguir lo que sea, desde un poco de agua hasta algo para la barriga o una pastilla cuando alguien se enferma.
¿Y a quién le cae arriba esta historia?
Pues mira, a todo el mundo que vive en Cuba, pero especialmente a los que tienen que hacer malabares con un sueldo que no sube. A los que se les complica todo cuando un hijo se enferma y no hay forma de encontrar ni la medicina más simple.
La cosa está que no aparecen medicamentos, ni alimentos, y encima hay apagones que te complican hasta para cocinar o descansar. Es un cansancio acumulado que se siente en cada casa, como dice Gretel, te van matando sin necesidad de violencia.
¿Qué dicen los que saben o los que mandan?
Bueno, en la noticia no dicen exactamente qué responden los de arriba. Lo que sí se sabe es que en Cuba hay problemas serios con la electricidad, que eso afecta el agua porque las bombas no funcionan sin luz. Las autoridades han dicho que hay dificultades para generar energía y que hay averías.
También se sabe que la crisis de los servicios básicos, como la luz y el agua, afecta la comida y la vida en general. Pero Gretel, como mucha gente, siente que las explicaciones no cambian su realidad de no tener lo básico.
¿Y ahora qué se espera?
Pues lo que se espera es que las cosas sigan igual de difíciles si no se resuelve el problema de la generación eléctrica y el suministro de agua. La gente seguirá luchando día a día para conseguir lo esencial.
Hay que estar pendiente a ver si las autoridades pueden mejorar el servicio eléctrico y, con eso, el de agua. Mientras tanto, la preocupación de Gretel y de tantos otros cubanos sigue ahí, esperando un respiro que parece que no llega. Lo que sí está claro es que la vida se les está haciendo muy, muy pesada.