¿Y tú supiste? Niños le dan un revolcón a fuente en Baracoa que las autoridades ni miran
Niños en Baracoa limpiaron una fuente abandonada junto al malecón para crear un espacio de juego, demostrando iniciativa comunitaria ante el abandono.
¡Oye esto pa' que veas!
Resulta que un grupito de niños en Baracoa, Guantánamo, se fajaron con una fuente que estaba botada y llena de mugre. ¡Nada de esperar que viniera el gobierno con máquina y todo! Ellos mismos, con sus escobas y sus manos, decidieron darle vida a ese rincón.
La cosa se puso buena cuando uno de los muchachos, Yan Andrés, grabó todo y lo subió a Instagram. La gente se volvió loca viendo cómo estos chiquillos, bajo el sol y hasta con aguacero, le sacaban la basura y los escombros a esa fuente que llevaba años olvidada.
¿Y dónde fue el relajo?
Todo este drama tropical pasó allí mismo, pegadito al malecón de Baracoa. El lugar, que antes era un basurero a cielo abierto, ahora tiene potencial para ser un sitio donde los niños puedan jugar y reírse un rato. ¡Imagínate el calor, el ruido del mar y estos chamaquitos dándole duro a la limpieza!
Estuvieron dándole por más de cuatro días, sin descanso, con la idea fija de transformar ese espacio que las autoridades, al parecer, ni se acordaban que existía.
¿Y a quién le duele esto?
Pues a todos los que ven el deterioro de los lugares públicos y se preguntan por qué las cosas se ponen así. Esta historia es un cachetazo de realidad: demuestra que la gente, cuando se une, puede hacer maravillas. Les toca la vida a los niños, que necesitan espacios para jugar, y a los adultos que ven cómo la iniciativa comunitaria puede superar la lentitud de las instituciones.
Y a los que critican que cómo iban a llenar la fuente de agua, el mismo Yan explicó: "Al lado de la piscina hay una manguera que se conecta a un tubo y sale el agua por la piscina". ¡Soluciones de cubano, señores!
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, están los niños y su familia, que son los héroes de esta historia, mostrando coraje y organización. Por otro, está el silencio oficial, o al menos, la ausencia de acción que motivó esta proeza infantil. La gente en las redes sociales, claro, está aplaudiendo el gesto y lamentando el abandono.
Algunos dicen que el embargo tiene la culpa de todo, pero esta fuente llevaba años así, con o sin embargo. La iniciativa de los niños es una respuesta directa a ese abandono, una demostración de que las ganas de mejorar pueden más que la falta de recursos.
¿Y ahora qué?
Bueno, lo que viene ahora es ver si esta luz que prendieron los niños inspira a alguien más. Quizás las autoridades se animen a ponerle un poquito de atención a la fuente y a otros espacios. Lo cierto es que estos pequeños demostraron que la comunidad tiene el poder de cambiar las cosas, aunque sea un poquito. Habrá que seguir de cerca si este impulso se mantiene y si sirve de ejemplo para que otros rincones olvidados de Cuba cobren vida.