¿¡Dónde está el chamaquito!? Pueblo entero de Imías se alborota y lo rescata de la maleza
Un niño de dos años desaparecido en Imías, Guantánamo, fue encontrado sano y salvo gracias a una masiva búsqueda comunitaria y el apoyo de las autoridades.
¡Oye esto pa' que veas!
Imagínate el susto en El Cerezo, un pueblito de Imías, allá en Guantánamo. Un chamaquito de apenas dos años, Gael de Jesús Leyva, se esfumó mientras jugaba cerca de su casa. La cosa se puso tensa, porque la zona es candela: mucha mata cerrada y terreno difícil, ¡un lío pa' buscar a nadie!
Cuando se dieron cuenta de que el nene no aparecía, saltaron las alarmas. La familia, los vecinos, todos pegaron el grito al cielo. Esto no era un jueguito, ¡era una emergencia de verdad!
¿Y dónde fue el relajo? El cuándo y el quiénes
Todo este drama ocurrió en El Cerezo, un rincón de Imías, Guantánamo. Fue al caer la tarde, justo cuando el sol se escondía y la visibilidad empezaba a fallar. El sitio, lleno de montes y caminos que ni te imaginas, se volvió un laberinto.
Los que estaban ahí eran los vecinos, la familia del pequeño Gael y, poco después, se sumaron los de la policía y hasta gente del MINSAP. ¡Todo el mundo en un solo lío, buscando al pobre chamaco!
¿Por qué esto es pa' hablarlo?
Pues mira, esto no es solo que se perdió un niño. Es la prueba de que cuando la cosa se pone fea, la gente se une. Aquí en Cuba, el bochinche a veces es lo que saca las castañas del fuego. Además, esto te recuerda lo peligroso que pueden ser esos campos para los más chiquitos, sin cercas, sin avisos, ¡un campo de minas pa' un niño!
Sirve pa' que los padres anden más mosca y pa' que se vea la fuerza de la comunidad cuando hay que poner el pecho por uno de los suyos.
¿Qué dijeron los que movieron el avispero?
La familia, claro, estaba vuelta loca de alivio y agradecida hasta el cielo. Le dieron las gracias a todos los vecinos que se fajaron a buscar, a los policías, a todos los que movieron un dedo.
Las autoridades, por su parte, aprovecharon la ocasión para meter un poco de orden, ¡y con razón! Dijeron que hay que estar bien pendientes de los niños, no dejarlos solos en esos sitios que son puro monte y riesgo.
¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?
Bueno, por ahora, la tranquilidad. Gael está sano y salvo, que es lo principal. Pero queda la lección aprendida, ¿no? La comunidad demostró que sí se puede cuando hay voluntad y que la solidaridad es el mejor seguro.
Lo que sí queda claro es que hay que andar con cien ojos, sobre todo en esos lugares donde la naturaleza es la que manda y puede ser tan linda como peligrosa. Veremos qué más se habla de esto.