¿Y a este oncólogo quién lo multó? ¡Le cayeron con 4 mil pesos por vender chancletas!

Un oncólogo en Isla de la Juventud fue multado con 4,000 pesos por vender artículos usados para complementar sus ingresos, generando debate sobre las dificultades económicas y las regulaciones.

¡Qué bochinche se armó en Nueva Gerona!

Oye, que a un doctor, de esos que curan el cáncer, nada menos, ¡le cayeron encima con una multa que pela! El hombre, que es el único oncólogo que hay en la Isla de la Juventud, estaba vendiendo cositas usadas en el portal de su casa, como hacemos muchos pa' resolver, y zas, ¡le metieron 4,000 pesos de sanción!

El cuento es que el tipo, Álvaro Pérez Pérez se llama, lo agarraron las inspectoras vendiendo libretas a 100 pesos y ropa usada entre 300 y 400. Él dice que eso es lo que saca en un mes, ¡imagínate tú! Soltó un video pa' explicar el asunto y la gente se revolcó en las redes.

¿Dónde y cuándo pasó este disparate?

Esto fue en Nueva Gerona, en la Isla de la Juventud, hace poquito, el domingo 7 de junio de 2026. El doctor estaba en el portal de su casa, tranquilo, intentando vender unas libretas y ropa que ya no usaba. El calor apretaba, pero lo que más apretaba eran las ganas de salir del apuro económico.

La escena, aunque él no quiso mostrar a las inspectoras directamente, quedó grabada para la posteridad. Un drama de la vida real, de esos que uno ve todos los días en cualquier esquina de Cuba.

¿Y esto a quién le afecta? ¿Por qué la gente habla tanto?

Mira, esto importa porque toca una fibra sensible: los profesionales de la salud, que se matan trabajando, no llegan a fin de mes. El sueldo no les da pa' lo básico, y tienen que inventar pa' sobrevivir. ¿Y encima les multan por vender una ropita usada?

La gente está que trina porque ven que el sistema a veces aprieta al que menos tiene. Se habla de las regulaciones comerciales, de las dificultades, y de cómo la gente busca salidas por donde sea, y al final, ¡pum! La multa.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Por un lado, está el doctor Pérez Pérez, que se siente injustamente tratado. Él explica que lo hace para complementar su sueldo porque no le alcanza. Por otro lado, están las inspectoras, representando la ley, que le aplicaron la sanción por vender sin permiso, supuestamente.

En las redes, la mayoría apoya al médico, lamentando su situación y criticando las multas. Hay quienes dicen que deberían revisar los salarios antes de multar, y otros que entienden que hay reglas que cumplir, pero que la multa es desproporcionada para el caso.

¿Y ahora qué se espera?

Pues mira, por ahora, el doctor se comió la multa y la gente se quedó hablando. Las autoridades, hasta ahora, ni pío. Lo que queda claro es que este caso pone sobre la mesa el debate de siempre: las dificultades económicas en la isla y cómo la gente se las arregla.

Habrá que ver si el caso tiene alguna repercusión mayor, si se revisan las regulaciones para estos casos o si simplemente queda como una anécdota más de la vida cubana. Lo cierto es que el tema sigue candente.

Más noticias