¡Ochenta velitas! Mirtha Ibarra, la reina del cine cubano, celebra con aplausos y bochinche

La legendaria actriz cubana Mirtha Ibarra cumple 80 años. Reconocida por su papel en "Fresa y Chocolate", celebra rodeada de colegas y admiradores.

¡Oye esto pa' que veas!

La mismísima Mirtha Ibarra, esa señora que uno ve en la pantalla y se le pone la piel de gallina, ¡tiró las ocho décadas! Sí, señor, ochenta años brillando en el cine cubano, y la celebraron como se merece, con un fiestón que seguro tuvo más sazón que un arroz congrí bien hecho.

El director Carlos Alberto Castro García, de esos que saben de cine de verdad, soltó las fotos y los piropos, diciendo que Mirtha es la "gran actriz del cine cubano", y no le falta razón. ¡La tipa está más vigente que un buen son! Es un ícono, un monumento movible de nuestra cultura.

¿Dónde fue la jarana y cuándo?

La cosa fue hace poco, en La Habana, donde se dieron cita un montón de artistas, amigos y gente que la admira. Imagínate el barullo, los abrazos, las fotos para el recuerdo. Dicen que el ambiente estaba cargado de cariño y de esa energía que solo se siente cuando se honra a alguien que lo ha dado todo por el arte.

Ella, rodeada de colegas y admiradores, seguramente revivió esos momentos de gloria, esos aplausos que han sido la banda sonora de su vida. Un 2 de marzo, para más señas, ¡un día para marcar en rojo en el calendario del arte cubano!

Y a todo esto, ¿por qué nos importa?

Bueno, porque Mirtha Ibarra no es solo una actriz, es parte de la historia grande de nuestro cine. ¿Quién no se acuerda de su papelazo en Fresa y Chocolate? Esa película, que hasta estuvo nominada al Óscar, ¡imagínate!, puso el cine cubano en el mapa mundial, y ella ahí, aportando su talento, su fuerza.

Con más de cincuenta años de carrera, entre teatro, cine y televisión, Mirtha se ganó el respeto de todos. Su elegancia en pantalla, su fuerza, su manera de meterse en los personajes, la han convertido en un referente. Para muchos actores jóvenes, es un modelo a seguir, una cátedra de cómo hacer las cosas bien.

¿Qué dicen las partes?

Los que estuvieron allí, los colegas, los amigos, todos soltaban elogios. Hablaban de su disciplina, de su pasión por el oficio, de cómo nunca ha aflojado el paso. Carlos Alberto Castro García la puso por las nubes, destacando su legado y su indiscutible lugar en la historia del séptimo arte en la isla.

La gente, la que la ha seguido en cada película, en cada obra, seguro que también está celebrando. El público cubano le tiene un cariño especial, de ese que se gana con autenticidad y entrega total en cada personaje.

¿Y ahora qué? ¿Qué se espera?

Pues lo que se espera es que Mirtha siga brillando, que siga regalándonos su talento por muchos años más. A sus 80, no parece que vaya a colgar los guantes, ¡ni mucho menos! Su legado ya está escrito, pero ella sigue escribiendo capítulos.

Lo que viene es más cine, más teatro, más de esa Mirtha que tanto queremos. Seguramente seguirá siendo noticia, inspiración y un motivo de orgullo para todos los cubanos. ¡Que viva Mirtha Ibarra, que siga cumpliendo y regalándonos su arte!

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