¿Y los frijoles y la leche? ¡En Cuba reparten a cuenta gotas y con drama!

Cuba's MINCIN reports on delayed milk and bean distribution in eastern provinces, with staggered schedules and partial deliveries causing uncertainty.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas… En las provincias orientales de Cuba, el Ministerio de Comercio Interior (MINCIN) anda anunciando cómo es que van a repartir la comida este mayo. Pero parece que la cosa no está fácil, porque andan con entregas a medias y con fechas que se mueven más que mosquito en caimán.

La leche pa’ los chamaquitos de 0 a 6 años en Holguín, por ejemplo, todavía no llega completa a todos los barrios, y ya sabes que eso es de lo primero que se pide. Tampoco es que inventen la pólvora, pero la noticia es que lo que está planeado, se entrega a pedacitos.

Dónde y cuándo

En Holguín, los lugares como Progreso y Altuna siguen esperando esa leche en polvo, que es la que más se necesita para los nenes. Mientras, en Banes, se las apañaron para darle a algunos repartos, como Silva y Nicaragua, una parte de la leche que tocaba, ¡eso sí, a cuenta gotas!

Y pa’ rematar, en Las Tunas, en Jobabo, se pusieron a vender los frijoles en mayo, pero a lo largo de varias semanas, ¡no te creas que te dan la libra de golpe! Cada bodega tiene sus días marcados, pa’ que la gente no se amontone y la cosa sea más organizada, pero al final, es una libra por familia a 280 pesos. Un drama.

Por qué importa

Pues mira, esta movida importa porque la canasta familiar es lo que le da de comer a millones de cubanos. Cuando las cosas no llegan a tiempo o llegan a medias, la gente se pone nerviosa y la nevera empieza a sonar vacía. Es la pelea diaria, que si falta esto, que si llega tarde lo otro.

Los frijoles y la leche son básicos, como el pan de cada día. Si no están, se nota en la mesa y en el humor de la gente. Es el pan de cada día, y si no llega, se siente.

Qué dicen las partes

El MINCIN dice que todo esto es por la disponibilidad limitada de los productos y las dificultades logísticas. Que están tratando de que a la mayor cantidad de gente le llegue algo, aunque sea poco. La gente, claro, lo que quiere es que lo que se dice que se va a dar, se dé completo y cuando toca.

Los gobiernos locales están en el tira y afloja, actualizando fechas y avisando por dónde va la cosa. Pero el mensaje de fondo es que hay que administrarse y esperar.

Qué viene ahora

Pues lo que viene ahora es seguir pegados a la bodega, a la radio y a los carteles que pongan. Ver cuándo llega esa leche que falta en Holguín, y si los frijoles de Jobabo llegan a tiempo a todas las familias. Hay que estar pilas, porque la cosa cambia rápido y las entregas se van estirando.

Lo seguro es que la canasta familiar sigue siendo el salvavidas, pero a veces ese salvavidas tiene agujeros. Veremos qué más actualizan.

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