¿La Patria o la Dignidad? Cubanos Empiezan a Ponerse Chinos con Firmas Que No Quieren

Cuban citizens, led by Claudia González, are refusing to sign official government campaigns, sparking collective resistance in neighborhoods amid a deepening national crisis.

Qué pasó

Oye esto pa’ que veas… Una señora, Claudia González, dijo que su dignidad no tenía precio y se negó a firmar una campaña del gobierno. La cosa es que la campaña esa se llama “Mi firma por la Patria” y quieren recoger millones de firmas. Pero la gente no está comprando el cuento y dicen que eso es pura presión, no cosa de corazón.

Al parecer, la señora no se achicó y soltó que en Cuba hay hambre, apagones, el sistema de salud hecho un desastre y represión. O sea, que ella no iba a poner su nombre para tapar todo ese disparate.

Dónde y cuándo

Esto empezó con la señora González, y se regó como pólvora. Días después, ¡zas!, en Cárdenas, Matanzas, un barrio entero se plantó. Imagínate, una persona encargada de recoger firmas insistiendo, insistiendo, y nada, que el bloque entero dijo “hasta aquí llegamos”.

Todo esto pasando en medio de unos apagones que te vuelven loco, la comida que no aparece, las medicinas que brillan por su ausencia y los servicios que se caen a pedazos. El ambiente está que arde.

Por qué importa

Porque ya la gente no se traga el cuento de que todo está bien. Que te digan que firmes “por la Patria” cuando te faltea hasta para el arroz, como que no cuadra, ¿verdad?

Esto no es solo el descontento de una persona, es que se está viendo que la gente se está uniendo, se está dando cuenta de que no están solos en esto de estar hartos. Es un grito silencioso que va creciendo.

Qué dicen las partes

Por un lado, el gobierno, que insiste en que estas campañas son para mostrar unidad. Dicen que todo es una expresión del pueblo, bien espontánea y bonita.

Por otro lado, la gente, la que está en la calle, la que se ve con los ojos cansados por los apagones, dice otra cosa. Hablan de presiones, de que te miran feo si no firmas, de que te amenazan veladamente. Dicen que nada de eso es espontáneo, que es que los obligan.

Qué viene ahora

Pues mira, lo que se ve es que la gente está perdiendo el miedo. Lo de la señora González y el barrio en Cárdenas son solo dos ejemplos, pero seguro que hay más por ahí escondidos.

Parece que la dignidad le está ganando la batalla a la firma esa obligatoria. Habrá que seguir de cerca cómo sigue esto, porque algo se está moviendo en Cuba, y no es precisamente el cuento que cuentan.

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