¡México se pica el ojo y el petróleo le coquetea a Cuba otra vez!

¡Atención, Cuba! México está pensando en volver a mandar petróleo después de que una corte de EE.UU. quitara unas trabas. ¡Parece que la gasolina podría regresar a la calle!

Qué pasó

¡Ay, mi gente! Parece que el destino le está echando un ojo a Cuba con el tema del petróleo. Imagínense que la Corte Suprema de los Estados Unidos, ¡sí, esa misma!, le quitó unas cadenas a los envíos de crudo que venían para acá. Esto es como cuando te quitan el candado del refrigerador y ya puedes volver a pensar en lo que hay adentro.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no se ha quedado callada. Ha dicho que esta movida abre una puertica, una ventanita, para que ellos vean si pueden volver a mandarnos ese oro negro que tanta falta nos hace. ¡Ya la gente está con el chismecito en la cola del pan!

Dónde y cuándo

Esto está pasando ahora mismo, a finales de febrero de 2026, entre las oficinas grandotas de México y la siempre esperanzada Cuba. Recuerden que la cosa se puso fea a finales de enero, cuando la administración de Donald Trump apretó el tornillo con las sanciones y nos dejaron en la oscuridad, literal.

El último camión, o mejor dicho, el último barco de Petróleos Mexicanos, ¡casi que lo despedimos con lágrimas!, fue el 9 de enero. Desde entonces, México se puso a mandar otras cositas, como comida y medicinas, que no vienen nada mal, pero el petróleo... ¡ese sí que aprieta!

Por qué importa

¡Pero, ¿por qué importa esto tanto?! ¡Ay, Dios mío, si lo sabemos todos! Aquí en la isla, la candela está al rojo vivo con los apagones. La corriente se va, viene, se va de nuevo... La nevera sufre, el ventilador ni se acuerda cómo es que funciona, y el transporte, ¡ni hablemos!

El petróleo mexicano, en el 2025, era como el pulmón que nos daba aire, ¡más de 17 mil barriles diarios! Sin eso, imagínense la producción industrial, los hospitales, la guagua que no arranca. Si México vuelve a abrir el grifo, ¡podríamos respirar un poco! Es una esperanza, sí, una esperanza de que el bombillo no se apague de golpe.

Qué dicen las partes

Bueno, y ahora, ¿qué dice cada cual? La presidenta Sheinbaum, muy seria, dice que están estudiando la cosa con lupa. No es solo que se quitaron los aranceles, sino que hay que ver cómo cuadra eso con la política de México y, ¡claro!, con lo que piense Washington. ¡Es como bailar en un piso resbaloso!

Por el lado de Cuba, las autoridades están con los ojos pelados, evaluando todas las fichas del dominó. Ven a México como un salvavidas, ¡y quién no!, pero saben que la cosa no es tan sencilla. Hay que ver si la diplomacia no se enreda y si la logística no pone más trabas que el propio mar.

Qué viene ahora

Así que, ¿qué nos espera ahora? Pues la cosa sigue caliente. Los mexicanos y los cubanos van a seguir conversando, viendo cómo se le da la vuelta al asunto para que el petróleo pueda llegar sin que a México le caiga un chicharrón. Es un tira y encoge, un ojo aquí y otro allá.

Cuba, por su parte, no se queda de brazos cruzados. Sigue buscando otras formas de prender el fogón, porque una no sabe lo que puede pasar mañana. Esto es un equilibrio delicado, como caminar por la cuerda floja, entre la amistad en la región, la sombra de los de arriba y la necesidad que nos está ahogando. ¡A seguir esperando con la vela en la mano!

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