¿Apagones hasta 22 horas en La Habana? Gobierno promete redistribuir la 'tragedia'

Gobierno cubano ordena redistribuir apagones en La Habana tras protestas por cortes de hasta 22 horas. Prometen más equidad ante crisis eléctrica.

¡Oye esto pa' que veas! La Habana al rojo vivo por los apagones.

Parece que la cosa se puso fea, fea, en La Habana. Los cortes de luz, que ya estaban feos, ahora están que no se aguantan, ¡con apagones que llegan hasta 22 horas diarias! La gente está que explota, y se ha echado a la calle a gritar y a hacer ruido con las cacerolas. El gobierno, viendo el bochinche, ha tenido que mover ficha.

El primer ministro, Manuel Marrero, el hombre fuerte de la cosa, ha dicho que hay que sentarse a ver cómo redistribuir esa carga, porque en algunos barrios la gente lleva más de 20 horas a oscuras. ¡Imagínate tú!

¿Dónde y cuándo se pone la cosa así?

Esto está pasando en La Habana, la capital, y se ha puesto especialmente caliente en municipios como Guanabacoa, Marianao, Playa, San Miguel del Padrón y Habana del Este. La cosa es que los cortes son tan largos, ¡20 y 22 horas!, que no solo se va la luz, sino que se complica hasta para tener agua o mantener la comida fresca.

Las averías en las termoeléctricas, especialmente la Antonio Guiteras, que ya va por la novena avería este año, tienen al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de cabeza. La falta de combustible tampoco ayuda, ¡un combo perfecto para el desastre!

¿Y por qué esto importa tanto?

Pues mira, esto importa porque la vida de la gente se complica de una manera increíble. Sin luz, no hay agua, la comida se daña, los negocios sufren y hasta el humor se te va por el suelo. Es una cadena de problemas que te tumba la moral.

La gente está harta y sale a protestar porque es su derecho y porque la situación ya no da para más. Es la vida diaria la que está en juego, y por eso el gobierno se ve obligado a reaccionar, aunque sea para intentar poner un poco de orden en el desorden.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Por un lado, las autoridades del Ministerio de Energía y Minas le echan la culpa a la falta de combustible y a las averías en las plantas. Dicen que la termoeléctrica Antonio Guiteras es la que más dolores de cabeza está dando.

Por el otro, la gente en la calle lo que dice es que quiere luz, que quiere poder vivir con un mínimo de normalidad. El Partido Comunista hasta ha admitido que hay problemas de organización y de cómo se están gestionando los servicios. ¡Alguien tiene que dar la cara!

¿Y ahora qué? ¿Qué viene después?

El gobierno promete que va a revisar cómo se distribuyen los apagones, para que no sea un municipio el que se lleve la peor parte mientras otros están más tranquilos. Quieren que sea más “equitativo”, como dicen ellos.

Pero la verdad es que el déficit eléctrico sigue siendo enorme, más de 2.000 MW. Así que, aunque prometan redistribuir, la realidad es que los apagones van a seguir. Habrá que ver si esta medida alivia un poco la tensión o si la gente sigue en la lucha por un servicio básico.

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