¡Oye, que ahora el plan económico tiene nombre nuevo pa’ salir de la crisis!

Cuba cambia el nombre de su plan económico a "Programa Económico y Social del Gobierno para el 2026" con ajustes para enfrentar la crisis, buscando mayor precisión operativa.

¡Oye esto pa’ que veas…!

Parece que en Cuba le están dando una manita de gato al plan pa’ salir de la crisis. El asunto, que antes le decían "Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía", ahora se va a llamar "Programa Económico y Social del Gobierno para el 2026". Dicen que esto es pa’ que sea más preciso, como un traje a la medida pa’ la economía cubana, que no está en su mejor momento, vamos a decirlo claro.

La idea es que este programa se actualice cada año, como si fuera el almanaque, pa’ ir cuadrando las cuentas según cómo se ponga la cosa. No es que cambien las diez metas grandes, pero sí van a ajustar cositas específicas y a meterle más acciones concretas. El primer ministro Marrero Cruz lo dijo bien claro: esto es pa’ enfrentar esa crisis estructural que tiene al país pat’abajo, con escasez de todo, la plata que no alcanza y el billete en moneda extranjera que es más difícil que encontrar un maní en oferta.

¿Dónde y cuándo se está cocinando todo esto?

Todo este relajo se anunció en una reunión del Consejo de Ministros, y prometen que el plan con el nombre nuevo sale a la luz pública en marzo. La cosa se está cocinando en La Habana, entre altas esferas del gobierno, tratando de ponerle freno a la subida de precios y a la falta de productos que agobian al cubano de a pie.

Según los números que salieron de enero, las exportaciones de bienes no van muy allá, pero ojo, que lo de los servicios de salud casi llega al 100%, el turismo está al 85% y hasta las telecomunicaciones superaron lo que esperaban. Aun así, la cosa sigue tensa, con problemas de divisas y con la política de Estados Unidos echándole más leña al fuego.

¿Y esto a quién le cae arriba? ¿Por qué importa?

Bueno, importa porque la economía cubana está pasando por un momento crítico, de esos que no se ven todos los días. La falta de bienes y servicios, la inflación por las nubes, y que los precios no paran de subir, eso le cae directo al bolsillo de la gente. Dicen que hay mucho dinero suelto (exceso de liquidez) pero faltan cosas pa’ comprar, y ahí es donde está el lío.

El gobierno insiste en que pa’ que esto funcione de verdad, hay que darle más libertad a las empresas y municipios, atraer inversión de afuera y que el sector estatal y el privado se den la mano. El mismísimo presidente Díaz-Canel ha dicho que hay que moverse rápido con las reformas, que no se puede seguir con las mismas fórmulas de siempre si se quiere estabilizar la economía y que el país produzca más alimentos.

¿Qué dicen unos y qué dicen otros?

Por un lado, el gobierno presenta su "Programa Económico y Social", con ajustes y medidas nuevas, prometiendo que esta vez sí van a enderezar el barco. Mencionan el impulso a esquemas de autofinanciamiento en divisas, con 86 ya aprobados en sectores clave como el transporte, la industria y la pesca.

Por otro lado, los economistas y la gente en la calle se preguntan si estos cambios de nombre y los ajustes serán suficientes pa’ darle un vuelco real a la situación o si se quedará en pura cosmética. La gran pregunta es si esto va a cambiar algo en el día a día de los cubanos o si será más de lo mismo, con la misma crisis de fondo.

¿Qué viene ahora en este cuento?

Lo que se avizora es que habrá que seguir de cerca cómo se implementan estas medidas y si realmente se traducen en mejoras tangibles para la economía y la vida de las personas. La expectativa está en el aire: si las reformas estructurales avanzarán con la rapidez necesaria, si se logrará aumentar los ingresos en divisas y si la producción nacional, especialmente la de alimentos, despegará de una vez por todas.

Habrá que ver si este nuevo "Programa Económico y Social" es la llave que abre la puerta a la estabilidad o solo un cambio de etiqueta. La esperanza es que, más allá de los nombres, se logren resultados concretos que alivien la dura realidad que enfrenta Cuba.

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