¿Qué secretos le cuenta el círculo de Raúl Castro a Trump?
Congresista Mario Díaz-Balart afirma que allegados a Raúl Castro hablan con la administración Trump, buscando una transformación en Cuba.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que por los lados de La Habana hay gente del círculo de Raúl Castro dándose cabeza con la gente de Donald Trump. El congresista Mario Díaz-Balart soltó la sopa, diciendo que ha habido conversaciones, no oficiales, pero son contactos con figuras bien cercanas al antiguo mandamás. ¡Imagínate tú!
El asunto es que no es uno solo, son varios. Y esto no es para hacer un trueque de guayaba, sino para tantear el terreno, a ver si sale algo. Dicen que es como cuando hablaron con Maduro, que antes de meterle mano querían ver si se arreglaba el asunto por las buenas.
¿Dónde y cuándo se está cocinando este?
Esto se destapó en una entrevista al Miami Herald, y aunque no se dan nombres con pelos y señales, se habla de gente de la familia, como el coronel Alejandro Castro Espín, y hasta la gente de GAESA, que manejan los negocios de los militares. ¡Toda una intriga palaciega!
Lo que sí está claro es que los gringos no quieren un apaga y vámonos. Quieren que se cambie todo el sistema, no un arreglito pa' que los Castro sigan mandando. Y todo esto pasa mientras Trump le mete presión con el petróleo, que ya la isla está apagándose.
¿Y esto a quién le cae arriba?
Bueno, a todo el mundo. Si hay un cambio, cambia la vida en la calle, la economía, todo. La gente está pendiente porque quiere un respiro, y si no se mueve el asunto, dicen que vendrán medidas más fuertes contra el gobierno cubano.
Además, Díaz-Balart mandó un aviso claro: si el gobierno se pone violento con el pueblo si hay protestas, Washington no se va a quedar de brazos cruzados. La cosa está que arde.
¿Qué dicen unos y otros?
Por un lado, los allegados a Raúl estarían buscando una salida, o al menos, una forma de navegar la presión. Por el otro, la administración Trump pone las cartas sobre la mesa: o cambian todo, o se van poniendo las cosas más feas para el gobierno cubano.
Nadie ha dicho que ya se firmó algo, pero el ambiente está cargado. Unos mueven hilos por debajo, otros aprietan por arriba. Es el juego de siempre, pero con más sudor y menos relajo.
¿Y ahora qué se espera?
Pues, a ver qué pasa. Si las conversaciones dan frutos o se quedan en nada. Si la presión de Trump funciona o si el gobierno cubano se atrinchera más.
Lo que sí está claro es que la isla está en un momento clave. Habrá que seguir de cerca los próximos movimientos, porque cualquier cosa puede suceder. Esperemos que sea para bien del pueblo.