¡Que Paren el Bullicio! Psicólogo Cubano Pide Ponerle Freno a los Vendedores Ambulantes que No Dejan Dormir
Psicólogo Manuel Calviño propone horarios para vendedores ambulantes en Cuba, buscando un equilibrio entre economía y tranquilidad vecinal frente al ruido excesivo.
¡Oye esto pa' que veas lo que se está cociendo!
El psicólogo y comunicador Manuel Calviño, de esos que saben de la gente, se ha echado pa'lante para decir basta del bochinche en las calles cubanas. ¡Imagínate! No es que no quiera que la gente venda sus cositas, ¡qué va!, pero está pidiendo que les pongan un pare a los vendedores ambulantes que andan gritando sus ofertas desde que sale el sol y no dejan a nadie pegar un ojo.
La cosa es que el hombre puso el tema sobre la mesa en su programa de tele, "Vale la pena", porque le llegó una carta de un vecino quejándose de que su barrio parece una tarima de circo todo el día. Bocinas, música a todo volumen, gritos de venta, ¡un relajo que no para ni pa' respirar!
¿Y eso dónde pasó y cuándo?
Pues todo este jaleo se armó en la pantalla chica de Cubavisión, en Cuba, el pasado viernes 24 de julio de 2026. El psicólogo leyó la queja de un ciudadano que está hasta el moño de tanto ruido. El ambiente que pinta es el de cualquier barrio cubano donde la vida empieza a las 5 de la mañana con el primer vendedor y termina tarde con el último motor rugiendo.
¿Y por qué esto le cae a uno encima?
Bueno, la vaina es que tanta bulla no es solo molestosa, es que te roba la paz. Calviño lo explica clarito: esto afecta el descanso, el bienestar y la sana convivencia. Es como si a uno le quitaran el derecho a tener un poquito de tranquilidad en su propia casa. La gente necesita dormir y descansar, y con este ruido de fondo, ¡eso es misión imposible!
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
Por un lado, Calviño aclara que no está en contra de los trabajadores por cuenta propia, ¡para nada! Su punto es que se establezcan normas, horarios, para que vendan sin convertir el barrio en un concierto permanente. Por otro lado, se menciona que en Cuba existen leyes contra la contaminación sonora, pero parece que se aplican poco. En las redes sociales, la gente está dividida: unos apoyan al psicólogo, otros defienden el derecho a ganarse la vida como sea.
¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde vamos?
Lo que está claro es que el tema del ruido es un fuego que no se apaga. La propuesta de Calviño es buscar un balance, un punto medio donde la gente pueda trabajar y vender, pero sin joderle la vida a los vecinos. Habrá que ver si las autoridades toman cartas en el asunto y si se logra poner un poco de orden en este desorden sonoro que nos ahoga.