¿Y la remesa pa' cuándo? ¡Madre cubana se vara con los precios del Acuario Nacional!

Una madre cubana denuncia en video los altos precios del Festival Pa'Cuba en el Acuario Nacional, cuestionando la accesibilidad para las familias.

¡Oye esto pa' que veas!

Una madre cubana se metió en un lío sabroso en las redes sociales, mostrando los precios que se gastó en el Festival Pa'Cuba en el Acuario Nacional. La cosa se puso caliente cuando la muchacha, Yoly Miranda, sacó un video para que todo el mundo viera si esos precios son para gente con buena cuenta o para los que andan con la billetera flaca.

La joven, con un toque de ironía, comentó que el alquiler de un carrito para niños parecía cosa de gente que todavía estaba gastando la última remesa. Al final, tuvo que coger una opción más chiquita y barata para darle una vueltecita al chama. ¡Imagínate tú!

¿Y dónde y cuándo pasó esta historia?

Todo este bochinche ocurrió en el Acuario Nacional de La Habana, durante el llamado Festival Pa'Cuba. La señora Miranda fue con su hijo y se encontró con unos precios que la dejaron pensando si la cosa estaba para todos los bolsillos.

El calor, la gente, el bullicio... pero lo que más le llamó la atención fue lo que costaba disfrutar de las atracciones y hasta de un simple carrito de paseo.

¿Y a ti qué te importa?

Bueno, a ti te importa porque esto es lo que está pasando en Cuba, mi socio. La gente que trabaja y se rompe el lomo con un salario que no da pa' más, ve estas cosas y se pregunta si salir a recrearse se volvió un lujo de millonarios.

Si el salario promedio anda por ahí y el mínimo es una miseria, ¿cómo esperas que una familia salga a gastar en un festival? Esto pone el dedo en la llaga de la crisis que vive el país y cómo afecta la vida de la gente.

¿Y qué dicen los que están en el ajo?

La mamá, Yoly Miranda, no quiere decir que el festival sea malo, ¡qué va! Lo que quiere es que se hable de esto, de que los precios que ponen no son para cualquiera. Ella piensa que hay que pensar en la gente que no tiene tanto dinero.

Por el otro lado, el festival parece que promociona esos precios como si fueran de oferta, diciendo que son "módicos". Pero la gente en la calle sabe que eso no es así.

¿Y ahora qué se espera?

Pues mira, se espera que la gente siga hablando de esto. Que se debata si estas actividades son para todos o solo para unos pocos privilegiados. Quizás esto sirva para que piensen un poco en los precios o para que se busque la forma de que todos puedan disfrutar.

Lo que sí es seguro es que la gente no se va a quedar callada. Y quién sabe, a lo mejor esto hasta termina en un apagón de ideas para los que ponen los precios.