¿Por qué una madre cubana vende su cocina de inducción? ¡Pa' comprar leche al chiquitín!

Una madre cubana vende su cocina de inducción para poder comprar leche para su hijo, evidenciando las dificultades económicas y de abastecimiento en la isla.

¡Oye esto pa' que veas!

Imagínate la cosa: una madre en La Habana, Ani Vázquez, con un apuro gordo, decide hacer lo impensable. ¿Qué hace? Poner en venta su cocina de inducción, ¡ese aparato moderno que uno cree que resuelve! Pero no creas que es por darse la buena vida. ¡Qué va! La urgencia es mayor: necesita la platica para comprar leche para su hijo. ¡Tremendo lío!

Ella misma lo soltó en el grupo de Facebook "Madres Cubanas Luchadoras", como quien suelta un grito en el desierto. Ofreció la cocina por 12.000 pesos, y hasta dijo que le bajaba si hacía falta. ¡La necesidad aprieta, mi gente!

¿Y esto dónde fue la cosa?

Todo este drama se desarrolla en La Habana, específicamente en el reparto Luyanó Moderno. El anuncio lo hizo Ani Vázquez, una madre que no tiene tiempo que perder. La publicación fue en ese grupo de Facebook, un hervidero de historias de lucha diaria, donde la gente se apoya o se las ve negras.

El momento es ahora, agosto de 2026, y la cosa se pone caliente. Ani necesita la leche sí o sí, y la cocina es lo que tiene a mano para resolver.

¿Y a quién le cae esto arriba?

Pues mira, esto le cae a todas las familias cubanas que andan lidiando con la escasez y los precios por las nubes. La falta de leche para niños es un problema que tiene a muchos de cabeza, y vender tus cosas para poder alimentar a un hijo es una muestra clara de lo mal que estamos.

Esto no es solo el caso de Ani. Es el reflejo de que muchos tienen que vender hasta lo que les falta para poder darle lo básico a los suyos. La cosa se pone color de hormiga.

¿Qué dicen unos y otros?

Cuando Ani soltó su anuncio, la gente en el grupo se revolvió. Unas cuantas le ofrecieron ayuda directa con la leche, pa' que no tuviera que vender el electrodoméstico. "¡Toma un poco pa' salir del paso!", le decían. Pero Ani, con el agua al cuello, sentía que no le quedaba otra.

Y no es solo ella. En ese mismo grupo, otras madres cuentan historias parecidas. Que si vendieron la nevera, que si el televisor, que si hasta joyas. Todo sea por poner comida en la mesa. Unos dicen que el gobierno no resuelve, otros que la economía está en el suelo, pero al final, la que sufre es la gente del pueblo.

¿Y ahora qué?

Pues mira, la cosa pinta complicada. Las autoridades del Ministerio de la Industria Alimentaria ya han dicho que tienen problemas pa' repartir la leche infantil como debe ser. Que si la producción nacional no da abasto, que si las importaciones fallan. La leche en polvo, la que se consigue, está por las nubes en el mercado informal.

Lo que queda claro es que hay que seguir de cerca cómo se mueve esto. Si van a aparecer más ayudas, si la producción va a mejorar, o si las madres como Ani seguirán haciendo malabares para que sus hijos no pasen trabajo. La cosa está en el aire y hay que ver qué pasa.