¿Normita la Farmacéutica se nos va? Familia desesperada por quimioterapia en Cuba
Madre cubana con cáncer de mama necesita 16 bulbos de quimioterapia no disponibles en hospitales. La familia busca desesperadamente ayuda ante el alto costo en el mercado informal.
¡Oye esto pa' que veas!
Una madre en Mayabeque, conocida como “Normita la farmacéutica”, está en una batalla contra el cáncer de mama y su familia no encuentra la manera de conseguir la quimioterapia. La cosa está difícil, difícil, y las redes sociales se han convertido en el último grito de auxilio de su hija, Odette.
Diagnosticada en junio con un carcinoma que hay que tratar a las carreras, la oncóloga mandó un combo de medicamentos: adriamicina, ciclofosfamida y Taxol. ¡Son 16 bulbos en total! El problema es que, al ir a los hospitales, le dijeron que no hay. Nada de nada.
¿Dónde está el lío y cuándo se complica?
La familia ha dado vueltas por hospitales de La Habana, incluso los inscribieron en el famoso “Clínico de 26”. Los médicos ponen de su parte y quieren atenderla, pero los fármacos siguen siendo un fantasma. Ahora, el asunto se pone color de hormiga buscando en el mercado negro.
Se habla de que cada bulbo puede costar entre 90 y 200 dólares. ¡Imagínate! Si sacamos cuentas, para los 16 bulbos se irían entre 1,440 y 3,200 dólares. Y eso sin contar lo que venga después: otras medicinas, curas, y la cirugía.
¿Y a quién le cae esto encima?
Esto no es un problema de una sola familia, señores. Se dice por ahí que miles de cubanos están esperando tratamientos contra el cáncer porque faltan medicinas y lo que sea. Para la gente de a pie, conseguir una quimioterapia puede depender de tener un primo en el gobierno, una amiga que lo consiga, o tener los bolsillos llenos de euros, cosa que esta familia, como muchas, no tiene.
La madre de Odette vive con 4,000 pesos al mes. Uno de sus hijos se gana unos 12,000, y el papá, que está jubilado y mal de salud después de un infarto, ya no aporta mucho. Odette, ama de casa con dos chiquitines, dice que con eso apenas les da para comer y comprar carbón.
¿Qué dicen unos y qué dicen otros?
La información oficial es que hay dificultades. Los médicos en los hospitales muestran voluntad, pero las farmacias están vacías. La gente en la calle murmura, se queja y busca soluciones por donde sea. Las redes sociales, como la de Odette, son un escaparate de la urgencia y la desesperación.
Por un lado, está la necesidad médica urgente de iniciar el tratamiento para la señora Normita. Por otro, está la cruda realidad de un sistema de salud con las manos atadas por la escasez.
¿Y ahora qué? ¿Pa' dónde vamos?
El tiempo corre en contra de Normita. Su familia sigue pegada a los teléfonos, a los contactos, a las redes, buscando una luz, una esperanza para conseguir esos bulbos. Cada día que pasa sin tratamiento es un día menos en la lucha.
Lo que queda claro es que la situación es crítica. Hay que seguir de cerca si la ayuda llega, si aparecen los medicamentos o si la familia tiene que tomar decisiones imposibles.