¡Ay, Dios Mío! Actor Cubano Luis Alberto García Le Baja El Pulso a las "Reformas Milagrosas"
Actor Luis Alberto García expresses skepticism about Cuba's new economic reforms, citing accumulated problems and decades of distrust.
¡Oye esto pa' que veas!
Parece que el actor Luis Alberto García se paró en la cola del pan y le salió la rabia. Anda diciendo que las 176 medidas económicas nuevas que sacó el gobierno… bueno, que no se haga mucha bullsanga con ellas. El hombre está escamado, y tiene sus razones, que aquí te las cuento.
El artista, que no se anda con rodeos, soltó en las redes que las reformas, como autorizar bancos privados o casas de cambio que no sean del Estado, llegan en un momento bien difícil. Dice que el país tiene un reguero de problemas acumulados por años, y que la gente ya no confía mucho en que estas cosas vayan a funcionar.
¿Dónde y cuándo? En la Cuba de siempre.
El problema no es tanto qué se va a hacer, sino cuándo y cómo se está haciendo, parece que le da vueltas García. Él se pone a pensar en cómo se picó la industria azucarera, se acabó la pesca buena y hasta el cafecito y la sal se pusieron lentos. Todo eso, dice él, es parte de lo que hace que ahora sea tan difícil mover las cosas.
Y pa’ rematar, la luz. Que si los apagones que nos tienen locos, que si nunca se pensó en arreglar la electricidad o buscar energías que no se acaben. Todo eso, al final, te complica cualquier plan, ¿entiendes?
¿Y esto a quién le afecta? A todos, compadre.
García no se cree el cuento de que estas medidas vayan a resolver todo de golpe. Explica que cuando tú tienes problemas de años, como que la gente no cree en lo que dicen las autoridades o que las fábricas no dan pa’ más, pues cualquier cambio se pone cuesta arriba.
Se acuerda que antes se ha hablado de abrir un poco la economía, y siempre se arma el bochinche, que si adentro, que si afuera. Es como que ya no se sabe qué creer.
¿Qué dicen los involucrados? ¡De todo!
Por un lado, el gobierno saca sus medidas con bombos y platillos. Pero del otro, figuras como Luis Alberto García y la gente en la calle, ven el panorama y dicen: "Bueno, vamos a ver si es verdad que esto funciona".
Unos hablan de esperanza, otros de más de lo mismo. Como siempre, cada cual con su corriente. La cosa está en que la experiencia pasada pesa mucho en la balanza, y cuando la confianza está baja, hasta las buenas intenciones se miran con lupa.
¿Y ahora qué? El tiempo dirá.
El actor no es que sea un aguafiestas, él dice que solo es cauteloso. Lo que está claro es que el camino es largo y complicado. Hay que ver si estas reformas logran darle la vuelta a tantos años de dificultades o si se quedan en buenas intenciones.
La gente estará pendiente, porque al final, lo que todos quieren es ver un cambio real que les mejore la vida. Por ahora, solo queda esperar y observar qué pasa en los próximos meses.