¿Gafas de lujo en la cola del pollo? Lis Cuesta enciende el debate en Cuba
Lis Cuesta, esposa de Díaz-Canel, genera polémica al usar gafas Dolce & Gabbana en evento oficial en La Habana, exacerbando debate sobre desigualdad.
Qué pasó
Oye esto pa' que veas la cosa. La esposa del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, Lis Cuesta, se apareció en televisión nacional con unas gafas de marca bien cara, Dolce & Gabbana, ¡en un acto oficial en La Habana! Fue durante la cobertura del Coloquio “Patria con Fidel”, un evento que pagamos todos, créeme.
La gente la vio y ¡zas! Se formó el bochinche en las redes, como siempre. La llaman la "Machi" y dicen que esos accesorios de alta gama chiquita, no pegan con la pela que se da el cubano de a pie.
Dónde y cuándo
El evento fue en La Habana, un sitio oficial, y lo pasaron por la televisión cubana. Todo esto pasó hace poco, en abril de 2026. La cosa es que la imagen se quedó grabada: ella ahí, con sus gafas puestas, mientras el país está que no da más.
Según dicen por ahí, esas gafas cuestan como 270 dólares, que en Cuba es un dineral. El salario promedio no llega a 7.000 pesos, así que imagínate la diferencia. Dicen que es un símbolo de que la gente de arriba vive en otro planeta.
Por qué importa
Bueno, y tú me dirás, ¿qué importa unas gafas? Pues importa, socio. Porque mientras uno resuelve cómo estirar la quincena y aguanta apagones, ve estas cosas y se pregunta si los que mandan entienden la vida de verdad.
No es la primera vez que Lis Cuesta se luce con marcas internacionales. Ya la habían pillao con las mismas Dolce & Gabbana en Vietnam en 2025, y después con unas Gucci de más de 800 euros en Honduras. La gente lo ve y se indigna, con toda la razón.
Qué dicen las partes
Las redes sociales están que arden. Unos critican la falta de tacto, otros dicen que es normal que la gente con dinero se vista bien, pero la mayoría señala el contraste brutal. Dicen que esto choca con el discurso oficial de que todos estamos apretados.
Dicen que los gobiernos unos dicen esto, otros dicen aquello. Pero aquí, la gente lo que ve es un reflejo de la desigualdad que crece y crece en la Isla.
Qué viene ahora
Nadie ha dicho nada oficial, como de costumbre. Pero la cosa está ahí, dando vueltas. La gente va a seguir hablando de esto, porque toca una fibra sensible: la diferencia entre lo que se dice y lo que se vive.
Habrá que ver si esto cambia algo, si las autoridades se dan cuenta de que estas cosas molestan. Por ahora, solo queda seguir mirando y comentando, como siempre hacemos en la calle.